Negociadores del Congreso estadounidense llegaron el martes a un modesto acuerdo presupuestal para restaurar recortes automáticos al gasto público por 63.000 millones de dólares que aplicarían a diversos programas, que van desde parques hasta defensa, y se espera que ambas cámaras del Congreso voten el fin de semana por esta medida.

Los incrementos en el gasto se verían compensados por aumentos en cuotas y pagos de derechos y otras medidas presupuestarias que totalizarían unos 85.000 millones de dólares durante una década, dejando suficiente para un recorte simbólico de unos 23.000 millones en la deuda nacional, que actualmente se ubica en unos 17 billones y sigue creciendo.

Tras el anuncio, la Casa Blanca difundió un comunicado donde el presidente Barack Obama alabó el acuerdo y dijo que era "un buen primer paso". El mandatario exhortó a los legisladores de ambos partidos a seguir y "efectivamente aprobar un presupuesto basado en este acuerdo para que pueda promulgarlo y que nuestra economía pueda seguir creciendo y creando empleos sin más vientos en contra de Washington".

El año fiscal federal comenzó el 1 de octubre. Pero el Congreso, enmarañado en desacuerdos políticos, no pudo ponerse de acuerdo sobre un plan presupuestal en ese momento y el gobierno tuvo que cesar labores.

Los detalles del pacto forjado por el republicano Paul Ryan, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, y su contraparte demócrata en el Senado, Patty Murray, fueron anunciados por ellos mismos.

El acuerdo requerirá que los nuevos empleados federales aporten más a sus pensiones, se incrementen las primas para las empresas cuyos planes de pensiones están asegurados por el gobierno federal y aumentar las cuotas de seguridad que pagan los que viajen por avión.

Pero no bien se acaba de anunciar el acuerdo, cuando el senador republicano Marco Rubio, un potencial candidato presidencial para 2016, dijo que se opondrá al proyecto.

"Necesitamos un gobierno con menos deuda y una economía con mejores salarios, y este presupuesto no logra cumplir esos dos objetivos", manifestó en un comunicado.

Aunque el acuerdo tendrá poco impacto en los déficits, tiene el potencial de evitar enfrentamientos políticos por el tema fiscal para los próximos dos años. También se alcanzó sin un catastrófico plazo pendiendo sobre la cabeza de los legisladores.

Por otra parte, tampoco aborda los tres principales puntos de gasto del gobierno: los programas de salud Medicare para los ancianos; Medicaid para los pobres y el sistema de pensiones del Seguro Social.