Cuando la nave espacial europea Rosetta salga de su largo período de inactividad el mes próximo, los científicos esperan que esté lista para la etapa final de su misión sin precedente de posarse sobre un cometa.

La nave viajará a toda velocidad detrás del cometa llamado 67P/Churyumov-Gerasimenko para depositar una sonda sobre su superficie helada el 11 de noviembre del 2014.

"Imaginen tratar de descender con paracaídas en la cima de una montaña", ejemplificó Paolo Ferri, director de operaciones de la misión en la Agencia Espacial Europea.

La misión difiere de la de Deep Impact de la NASA, que lanzó un proyectil al cometa Tempel en 2005, lo que provocó que se desprendiera una columna de materia al espacio para estudiarla. Esa misión fue comparable al disparo de un francotirador.

Rosetta, lanzada en 2004, ya ha pasado casi diez años en el espacio preparándose para su gran día. La sonda tuvo que sobrevolar tres veces la Tierra y una Marte, aprovechando la gravedad de los planetas para acelerar lo suficiente como para interceptar el cometa 67P que orbita el Sol a velocidades de hasta 100.000 kilómetros (62.000 milllas) por hora.

La nave espacial ha estado en hibernación durante más de dos años para conservar energía. La Agencia Europea ha usado ese intervalo para solucionar dos complicaciones que podrían hacer fracasar la misión: un problema con dos de las cuatro "ruedas de reacción" utilizadas para hacerla girar, y una pequeña filtración de helio que podría afectar los propulsores, los cuales son vitales para sus maniobras finales.

"Esto nos complica la vida", admitió Ferri. Pero los ingenieros han encontrado soluciones.

La reactivación de Rosetta se hará a las 1000 GMT del 20 de enero. Si todo sale bien, los instrumentos se encenderán, aunque los científicos tendrán unas horas de tensa espera antes de asegurarse de que todo está en orden.

Durante los meses siguientes se irá acercando gradualmente al cometa hasta que Rosetta vaya disminuyendo suavemente su velocidad para quedar junto a él. Esto dará tiempo de tomar numerosas fotografías del cometa, que tiene unos cuatro kilómetros (2,5 millas) de diámetro, para identificar un buen lugar de aterrizaje.

En el momento oportuno, Rosetta dejará que una sonda llamada Philae se deposite en la superficie de 67P y se asegure con un arpón, para impedir que salga despedida al espacio debido a la escasa gravedad del cometa. Con taladros perforará muestras y las analizará con instrumental a bordo.

Los investigadores esperan recabar datos fascinantes debido a que los cometas prácticamente se han mantenido inalterados desde comienzos del universo, como una "cápsula del tiempo", como la calificó el director científico de la agencia europea, Mark McCaughrean.

Una cuestión clave que los científicos esperan esta misión les ayude a esclarecer es si los cometas son responsables por el agua de la Tierra, agregó.