Aunque las empresas tecnológicas congregadas en el Silicon Valley objetan los métodos de vigilancia del gobierno estadounidense, están obteniendo jugosas ganancias revisando datos personales y atisbando los hábitos de los usuarios en internet.

La caja registradora de la industria se ha visto empañada por revelaciones de que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) espía en profundidad la vida de los navegantes en la red. Como resultado, compañías como Apple, Facebook, Google, Microsoft y Yahoo se esfuerzan por contrarrestar toda impresión de que dan acceso voluntariamente al gobierno a los correos electrónicos y otras informaciones privadas de los usuarios.

El jefe de abogados de Microsoft, Brad Smith, advirtió en un blog la semana pasada que la vigilancia del gobierno en la red "amenaza socavar seriamente la confianza en la seguridad y privacidad de las comunicaciones en línea".

"De hecho, la intrusión del gobierno constituye ahora potencialmente una 'amenaza avanzada persistente' junto con virus sofisticados y otros ciberataques", escribió Smith.

La más reciente iniciativa de la industria tuvo lugar el lunes con la emisión de una carta abierta al presidente Barack Obama y la introducción de un nuevo cibersitio que reclama mayores controles al espionaje electrónico.

La maniobra de relaciones públicas intensifica una batalla que el Silicon Valley libra desde comienzos de junio, cuando informes de prensa en base a documentos centrales revelaron que la NSA elaboró un complejo sistema para absorber algunos de los datos de los usuarios que recolectan las compañías tecnológicas estadounidenses.

"Toda la industria tecnológica está implicada y ahora enfrenta una resistencia global", comentó Daniel Castro, analista de la Fundación de Información Tecnológica e Innovación, un grupo de estudio en Washington DC.

Como parte de la cruzada de la industria, las compañías también acuden a la justicia y al Congreso en un esfuerzo por obligar al gobierno a levantar el secreto sobre detalles de sus investigaciones en línea. Consideran que los datos revelarán que, en el último lustro, las informaciones entregadas al gobierno bajo orden judicial solo ha involucrado una pequeña fracción de las más de 1.000 millones de personas que usan sus productos.

Está en juego la confianza de públicos masivos en internet que atraen publicidad digital. A medida que las compañías recolectan datos personales y aprenden más sobre los intereses y hábitos de cada usuario, la publicidad es más fácil de vender. Las campañas de comercialización son particularmente importantes para Google, Yahoo y Facebook, que reciben la mayoría de sus ingresos de los avisos. Y aunque Microsoft y Apple ganan miles de millones de dólares con la venta de programas y artefactos, ambas compañías también asocian su éxito a los servicios de internet.

"Entramos ahora en una nueva fase de internet que llamo 'guerra de datos''', afirmó Ethan Oberman, director general de la empresa SpiderOak, especialista en privacidad en internet. "Se trata de quién puede recabar la mayor cantidad de datos personales porque esos datos se han tornado tan valiosos que quienquiera consiga más, será el ganador. Si esas empresas se trenzan en esas guerras de datos, la seguridad y privacidad de esos datos será de significación crítica".