La presidenta Cristina Fernández responsabilizó el martes a "grupos antidemocráticos" por la ola de violencia y saqueos a comercios a partir de una huelga de policías y afirmó que se pretender instalar el miedo en la sociedad justo al cumplirse 30 años de democracia ininterrumpida en el país.

"Estas cosas no suceden por casualidad, estas cosas suceden porque se quiere desgastar los valores de la democracia, que la gente piense que es mejor vivir de otra forma", expresó Fernández durante un acto en Casa de Gobierno para celebrar el mayor período democrático en la historia moderna del país.

Entre siete y diez personas murieron durante los saqueos a supermercados y tiendas que se produjeron en distintas provincias del país en los últimos días a partir de la huelga de los policías locales que reclaman mejoras salariales.

La Confederación Argentina de la Empresa (CAME) comunicó que al menos 1.888 comercios en 14 provincias resultaron afectados por los saqueos y estimaron pérdidas por 568.450.000 pesos (unos 90 millones de dólares).

"Yo no soy ingenua, no creo en las casualidades, tampoco creo que sea por contagio. Por contagio son las paperas, la varicela o la rubéola", dijo Fernández en su primera referencia pública desde que comenzaron los saqueos hace una semana. "Algunas cosas no son por contagio, son por planificación y ejecución con precisión quirúrgica", denunció.

"Los violentos, los antidemocráticos que no respetan los valores por los cuales tantos argentinas y argentinos dieron su vida, quieren, sin lugar a dudas, hacernos olvidar, o aun peor, que los argentinos no nos importen los valores de la democracia", afirmó.

Los hechos más violentos se produjeron en las provincias de Entre Ríos, Córdoba, Jujuy, Tucumán y Chaco, en las cuales las policías locales se acuartelaron porque reclaman que sus salarios --el mínimo promedia los 1.000 dólares-- no alcanzan para mantener a sus familias con una inflación anual del 25%.

Fernández acusó a los policías en huelga de "extorsionar" a la sociedad y denunció que en algunos distritos "liberó zonas" para que los saqueadores puedan actuar con impunidad.

Sin policías en las calles, los saqueos comenzaron hace una semana en la ciudad de Córdoba, unos 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, donde gran parte de la policía fue a la huelga, lo que derivó en el asalto de diversos negocios y casas particulares por decenas de personas. Después se produjo un efecto contagio a otros distritos del país.

La metodología de saqueos fue similar: grupos de jóvenes a bordo de motocicletas merodeaban el comercio a bordo de motocicletas y si no advertían peligro se lanzaban sobre la mercadería, desde comestibles, electrodomésticos y hasta colchones. Algunos de ellos, incluso, mostraron el botín en redes sociales.

La presidenta evitó referirse a los fallecidos, pero se "solidarizó con todos aquellos ciudadanos que se vieron afectados y cuyos derechos no fueron defendidos por quienes tenían la obligación constitucional de hacerlo".

Los agentes policiales en huelga dicen que al tener prohibido por ley sindicalizarse la única forma de que las autoridades atiendan sus reclamos es acuartelarse. También sostienen que están estigmatizados por la sociedad a causa del rol que tuvieron miembros de las fuerzas de seguridad en la persecución de disidentes durante la última dictadura (1976-1983).

Además, los salarios de la policía son costeados por cada provincia, lo cual genera situaciones de disparidad.

En las últimas horas la situación comenzó a normalizarse en algunas provincias en las que las autoridades accedieron incrementar los salarios a los uniformados, como Santa Fe y Tucumán. En esta última, sin embargo, se produjeron incidentes entre miembros de la policía y ciudadanos que protestaron contra la huelga policial frente a la casa de la gobernación.

La policía reprimió con balas de goma y gases lacrimógenos a ciudadanos que los repudiaban por no haberlos defendido de los saqueadores.