Las comparaciones son quizás inevitables. El presidente Barack Obama y el ex presidente sudafricano Nelson Mandela fueron los primeros mandatarios negros de sus naciones, símbolos vivientes de las batallas por superar profundas tensiones raciales. A los dos les otorgaron el Premio Nobel de la Paz.

Pero en momentos en que Obama se prepara para rendir homenaje a Mandela el martes en Sudáfrica, personas cercanas al mandatario estadounidense dicen que está consciente de que su rápido ascenso en la política no es mucho comparado con los 27 años que pasó Mandela en prisión luchando contra un gobierno represivo que hacía cumplir brutalmente leyes que aseguraban la discriminación racial.

En vez de verse como una contraparte de Mandela, Obama ha dicho que se ve como uno más de millones de personas que se inspiraron en la vida de Mandela.

"Como muchos otros en todo el mundo, no puedo imaginarme la vida sin el ejemplo de Nelson Mandela, y mientras viva haré lo que haga falta para aprender de él", dijo Obama despúes que Mandela falleció la semana pasada a los 95 años.

En los días siguientes al fallecimiento del líder antisegregacionista, Obama comenzó a redactar un discurso de 20 minutos que pronunciará el martes en Johannesburgo, donde se espera que decenas de miles de sudafricanos y numerosos dignatarios extranjeros llenen a capacidad un estadio deportivo.

Se espera que Obama hable Obama hable sobre la influencia de Mandela en su propia vida, a la vez que reflexione sobre la complejidad del ascenso de Mandela de combatiente contra el anti-apartheid a prisionero, presidente e ícono mundial.

El presidente y la primera dama Michelle Obama --junto con el expresidente George W. Bush y su esposa, Laura-- llegaron al martes por la mañana en el avión presidencial a una base militar cerca de Johannesburgo tras un viaje de 16 horas desde Washington. Los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter viajan a Sudáfrica por separado. George H.W. Bush, el único otro ex presidente estadounidense que todavía vive, no asistirá a la ceremonia porque, a los 89 años, ya no puede viajar grandes distancias, dijo su portavoz Jim McGrath.

Con Obama viajaron la asesora de seguridad nacional Susan Rice, el secretario de Justicia Eric Holder y la ex secretaria de estado Hillary Clinton, quien se reunirá con su esposo en Sudáfrica.

Para Obama, que era demasiado joven para participar en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, fue la lucha de Mandela contra apartheid lo que inicialmente lo llevó a la política. Obama estudió los discursos y escritos de Mandela mientras estaba en el Occidental College de 1979-1981, y comenzó a participar en las protestas en el campus contra el gobierno segregacionista.

"Mi primera actividad política, la primera vez que hice algo relacionado con la política, fue una protesta contra el apartheid", dijo Obama la semana pasada. "El día que liberaron a Mandela de prisión me dio un sentido de lo que pueden hacer los seres humanos cuando están guiados por sus esperanzas y no sus temores".

Para cuando Obama fue elegido a la Casa Blanca, Mandela ya se había retirado de la vida pública. Pero se reunieron en una cita coordinada a la brevedad en 2005 cuando Mandela visitaba Washington. El líder sudafricano quería conocer al joven senador negro que era una estrella en ascenso en la política y lo invitó a su hotel.

Una foto del encuentro muestra a los dos hombres sonriendo y estrechándose las manos, Obama de pie y Mandela sentado. La foto está en la oficina persona de Obama en la Casa Blanca, así como en la oficina de Mandela en Johannesburgo.