La justicia hondureña condenó el lunes a cuatro policías a pasar varias décadas en la cárcel por matar a tiros a dos estudiantes universitarios en 2011, uno de ellos hijo de la rectora de la Universidad Nacional Autónoma, Julieta Castellanos.

Los ahora ex agentes Santos Padilla Rodríguez, Gabriel Mancías Hernández, Wilson Córdova y José Rubén Pozo fueron declarados culpables de matar a los universitarios Rafael Alejandro Vargas y Carlos David Pineda.

El Tribunal Nacional de Sentencias, con sede en Tegucigalpa, sentenció a Padilla a 66 años en la cárcel --30 años por cada uno de los crímenes y seis más por abuso de autoridad_, mientras que a sus otros tres compañeros los condenó a 56 años por asesinato.

"Los jueces actuaron de manera independiente, siguiendo un criterio propio como debe ser", afirmó la rectora Castellanos en rueda de prensa.

Asimismo, el tribunal dictaminó que los convictos no tienen derecho a pedir una libertad condicional al cumplir la mitad de la condena, debido a la gravedad de los delitos cometidos.

"Mis clientes son inocentes", aseguró a The Associated Press el abogado defensor Carlos Durán. "Por eso, acudiré a los tribunales para apelar el veredicto", agregó. Según la ley, Durán dispone de 20 días hábiles para tramitar su petición.

El crimen, que conmovió a la población, ocurrió la noche del 22 de octubre de 2011, cuando seis policías detuvieron en una carretera periférica de la capital el automóvil donde viajaban Vargas, hijo de Castellanos, y su amigo Pineda.

Los cuerpos de ambos jóvenes fueron encontrados un día después en un lugar solitario de las afueras de Tegucigalpa.

Por ese asesinato han sido encausados también los ex policías Carlos Galeas y Wilfredo Figueroa, que están prófugos y con órdenes de captura. Las autoridades ofrecen 5.000 dólares a quien informe del paradero de los dos hombres.

Dada la presión popular generada por el caso, el gobierno ordenó a finales de 2011 una depuración exhaustiva de la policía, de unos 14.500 agentes, pero solo ha tenido resultados magros.

En otro incidente similar, la noche del sábado, agentes persiguieron y abrieron fuego contra el estudiante universitario Omar Tejada durante un operativo policial en la colonia América, al sur de la capital. Tejada recibió dos heridas de bala --una en la espalda-- y se recupera en un hospital público. Al menos 12 policías están arrestados.

Naciones Unidas considera a Honduras como uno de los países más peligrosos del mundo, con una tasa de 85,5 homicidios por cada 100.000 habitantes.