Una reforma energética para permitir una amplia participación de la iniciativa privada nacional y extranjera en la industria petrolera de México comenzó a avanzar en comisiones del Senado, donde tuvo una aprobación preliminar mayoritaria.

Con 24 votos a favor y nueve en contra, tres comisiones de la cámara alta avalaron la parte general del proyecto, aunque de inmediato se comenzó a analizar cada uno de los artículos de la reforma, a la cual senadores izquierdistas se oponen por considerar que busca privatizar la industria petrolera.

Una vez que se desahogue la discusión y votación de cada artículo, las comisiones concluirán con un proyecto que debe ser enviado al pleno del Senado.

La votación de la parte general ocurrió tras reanudar una sesión suspendida por algunas horas, cuando legisladores izquierdistas subieron al estrado en un incidente menor y exigieron que antes de avanzar en el debate se realice una consulta popular.

Dolores Padierna, senadora del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, dijo que aceptaron reanudar la sesión tras alcanzar un acuerdo para que se discuta en paralelo a la discusión de la reforma energética una ley que permitiría realizar una consulta popular.

La reforma energética, presentada el fin de semana por legisladores oficialistas y conservadores, permitiría al gobierno conceder contratos para exploración y extracción de petróleo y gas natural a empresas nacionales y extranjeras, algo prohibido desde la primera mitad del siglo XX.

Impulsada por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el conservador Partido Acción Nacional (PAN), la iniciativa propone reformar tres artículos de la Constitución para permitir, entre otras cosas, conceder licencias de exploración y explotación de hidrocarburos, además de que abre la posibilidad de otorgar a empresas contratos de utilidad y también producción compartida.

La industria petrolera fue nacionalizada en 1938 y ha sido para muchos mexicanos en un símbolo de soberanía. Desde entonces la exploración y producción de crudo ha estado en manos exclusivas de la empresa estatal Pemex.