La Universidad de Princeton se aprestaba a iniciar el lunes la vacunación de casi 6.000 estudiantes para tratar de contener un brote de meningitis de tipo B.

La prestigiosa universidad de New Jersey usa una vacuna todavía no aprobada para uso general en Estados Unidos.

Siete estudiantes y un visitante estudiantil han contraído esa enfermedad potencialmente fatal desde marzo, aunque ninguno de los casos lo ha sido.

La vacunación en masa debía comenzar el lunes al mediodía en un centro de la misma casa de estudios.

La vacunación fue recomendada por los Centros Nacionales para el Control y Prevención de Enfermedades. La vacuna está disponible para todos los estudiantes como también los empleados con determinadas condiciones médicas. Su aplicación es voluntaria.

Tras el caso más reciente reportado en noviembre, los Centros dijeron que había una firme probabilidad de que se registraran más casos pese a medidas adoptadas por la universidad, como advertir a los estudiantes a no compartir tazas. La agencia dijo que es importante que todos los estudiantes posibles reciban la vacuna para contener el brote. La enfermedad puede contagiarse mediante besos, toses o contacto prolongado.

Los estudiantes recibirán dos dosis, la primera esta semana y la segunda en febrero.

La Administración de Alimentos y Medicamentos autorizó el uso de la vacuna, Bexsero, que ha sido aprobada para su uso en Canadá, Europa y Australia, aunque todavía no está autorizada en Estados Unidos.

Según las leyes de New Jersey, todos los estudiantes que viven en los dormitorios estudiantiles tienen que recibir la vacuna contra la meningitis, pero esta no previene el tipo B. Esta cepa es la más común en Europa y representó un tercio de los casos de meningitis reportados en Estados Unidos el año pasado por los Centros. El brote de Princeton es el primero del tipo B en el mundo este año.

Producida por el laboratorio suizo Novartis, Bexsero es la única vacuna contra esa cepa. Está en el proceso de aprobación en Estados Unidos. Los Centros dijeron que no la consideran experimental.

Más de 8.000 personas fueron vacunadas sin problemas como parte de estudios que permitieron su aprobación en otras naciones donde ahora está autorizada, dijeron los Centros. Como la vacuna no incluye bacterias vivas, no puede transmitir la enfermedad meningocóccica, o meningitis.

La enfermedad puede causar hinchazón de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Es poco común en Estados Unidos, y quienes la contraen desarrollan rápidamente los síntomas y pueden morir en un par de días. Los sobrevivientes pueden padecer incapacidades mentales, pérdida de audición y parálisis.