Militantes de una de las organizaciones más grandes de campesinos paraguayos impidieron la fumigación con plaguicidas de una finca de soja por temor a los presuntos efectos tóxicos sobre pequeñas poblaciones aledañas a los cultivos.

"Nuestros compañeros se opusieron al rociado con agroquímicos a los sojales del empresario brasileño Claudemir Masías en la colonia Maracaná", en Curuguaty, a unos 400 kilómetros al noreste de Asunción, indicó a The Associated Press la presidenta de la Federación Nacional Campesina.

Paraguay es el tercer productor de la oleaginosa en América del Sur detrás de Brasil y Argentina, con una cosecha récord en 2013 de nueve millones de toneladas sobre una superficie de tres millones de hectáreas.

La mujer comentó que "el ministerio de Agricultura y la Secretaría del Ambiente, por trámites burocráticos, no pueden frenar aún la fumigación. Varios asentamientos humanos son vecinos de la tierra con soja".

Villalba reconoció que "por razones financieras no tenemos hasta el momento pruebas de laboratorio que certifiquen el daño a la salud de los químicos pero vamos a conseguir dinero para iniciar la investigación de una vez por todas".

En tanto, Héctor Cristaldo, presidente de la patronal Coordinadora Agrícola del Paraguay, dijo a la AP que "en los últimos diez años no hubo ni una sola intoxicación de personas vecinas a las plantaciones de soja".

Agregó que "una investigación encargada por nosotros a profesionales encontró que el 80% de las intoxicaciones con químicos de compatriotas campesinos ocurrió en zonas sin sojales".