Mientras las imágenes de hinchas brasileños golpeándose recorrían el mundo, diversas autoridades se afanaban para garantizar a las personas que planean venir al Mundial de 2014 que no verán ese tipo de violencia en los estadios durante el torneo internacional.

Un día después de que cuatro personas fueron hospitalizadas tras los enfrentamientos entre hinchas en un juego decisivo de la última jornada de la liga brasileña, los organizadores de la Copa del Mundo dijeron el lunes que la seguridad de la afición no será un problema durante el Mundial.

"Podemos afirmar que la seguridad de este evento estará garantizada", dijo Andrei Augusto Passos Rodrigues, uno de los funcionarios del gobierno brasileño encargado de la seguridad en eventos de gran envergadura. "Las lamentables escenas como las ocurridas ayer no se repetirán".

Pero la violencia en el futbol brasileño ha estado aumentando, y este año se han registrado 30 decesos. En julio, un árbitro de un partido local apuñaló y mató a un jugador luego de una discusión. El árbitro fue apedreado y decapitado después por la multitud.

En la liga brasileña este año, policías y aficionados se han enfrentado dentro y fuera de los estados al menos una vez al mes. En la mayoría de los partidos brasileños, cualquiera que compre un boleto puede sentarse donde desee en el estadio. Los aficionados rivales toman secciones separadas, y las provocaciones y riñas surgen comúnmente cuando ambos grupos se encuentran.

El domingo, cientos de hinchas de los equipos de primera división Atlético Paranaense y Vasco da Gama se enfrentaron en la ciudad de Joinville a puñetazos, patadas y con armas improvisadas en una pelea que interrumpió el partido por más de una hora. Un helicóptero de la policía tuvo que aterrizar en l cancha para trasladar a un hombre con una lesión grave en la cabeza.

El partido se jugó en Joinville en lugar de en la casa del Atlético Paranaense porque el equipo había sido sancionado por una riña distinta entre hinchas.

El enfrentamiento del domingo ocurrió apenas dos días después de que la FIFA realizó el sorteo para el Mundial en una ceremonia muy vistosa realizada en un lujoso complejo vacacional en el noreste de Brasil.

"Esto es muy triste para el fútbol brasileño", dijo la FIFA en un comunicado enviado a The Associated Press el lunes. "La FIFA y el comité organizador condenan cualquier forma de violencia y esos incidentes no deben ocurrir en un estadio de fútbol".

La seguridad en el estadio estaba a cargo de guardias privados, esquema similar al que se planea para el Mundial. La seguridad de los aficionados dentro del estadio en actos de la FIFA está a cargo de guardias, mientras que la policía se encarga de la seguridad afuera de las sedes.

La pelea del domingo se interrumpió hasta que la policía llegó y disparó balas de goma contra los rijosos.

La FIFA dijo que no haría comentarios sobre lo ocurrido en Joinville porque no tuvo que ver con el encuentro, pero señaló que confía en los planes de seguridad para el Mundial.

"Para la Copa del Mundo se usará un concepto amplio de seguridad que combina la operación de autoridades públicas y privadas para asegurar el bienestar de los aficionados, jugadores y cualquier otro participante en el evento", dijo el organismo rector del fútbol. "El concepto funcionó muy bien durante la Copa Confederaciones y se basa en un modelo usado en otros mundiales".

Las principales preocupaciones de la FIFA por la seguridad tienen que ver con las protestas afuera de los estadios, pero los recientes hechos de violencia en estadios de Brasil probablemente generarán intranquilidad.

Aunque no se prevé que los grupos de aficionados rivales se presenten en los estadios del Mundial, es claro que los 80 guardias de seguridad que había en el estadio no estaban en posibilidad de contener la violencia. El comité organizador local dijo que hubo unos 900 guardias privados en cada partido de la Confederaciones.

La presidenta de Brasil Dilma Rousseff dijo el lunes que el Ministerio de Deportes está revisando lo sucedido y pidió que se termine la impunidad en los casos de violencia entre aficionados.

"El país del fútbol no puede permitir más violencia en los estadios", escribió la mandataria en su cuenta de Twitter. "Necesitamos policías en los estadios".