Un encuentro clave de la liga brasileña fue suspendido durante más de una hora el domingo por una pelea en el graderío y un helicóptero aterrizó en la cancha para evacuar a un hombre gravemente herido, mientras que dos más fueron hospitalizados con heridas de gravedad en la ciudad de Joinville.

Los simpatizantes del Atlético Paranaense y Vasco da Gama se enfrentaron a golpes y pasaron varios minutos antes de que la policía interviniera. Grupos de fanáticos se agredieron a puños y patadas en distintas ocasiones hasta que la policía disparó balas de goma para contener las reyertas.

El juego que se reinició luego de una hora y 10 minutos de suspensión era importante para ambos equipos ya que el Atlético trata de asegurar un sitio en la Copa Libertadores del próximo año mientras el Vasco da Gama, cuatro veces campeón de la liga brasileña, trata de evitar el descenso.

La violencia en los estadios ha sido constante este año, lo que genera preocupación de cara al Mundial de 2014.

"Esto es deplorable", dijo Adilson Batista, entrenador del Vasco. "Es triste ver imágenes como esta en nuestro país antes del Mundial. Estoy impresionado, esto no es deporte".

La televisión mostró imágenes de jugadores gritándole a los aficionados y tratando de calmarlos. Algunos jugadores se llevaron las manos a la cabeza al ver a los aficionados peleando. Unos espectadores trataron de escapar de las gradas para salvarse de la pelea.

"Tratamos de decirle a los aficionados que se detuvieran porque las cosas podían empeorar. Vimos a las gradas y no había policía, no había nadie que detuviera la pelea", dijo el defensor del Atlético Luiz Alberto, quien lloraba cuando ocurría el enfrentamiento. "He jugado durante 20 años y nunca había visto algo así. Tendremos una Copa del Mundo en nuestro país y sabemos que estas imágenes se mostrarán en todos lados".