El jefe rebelde convertido en presidente de la República Centroafricana reconoció el domingo que no tiene el control total de sus ex aliados, acusados de perpetrar matanzas de civiles. Afirmó que incluso si "un ángel viniera del cielo" no podría resolver todos los problemas del país.

Alrededor de 400 personas han muerto en los últimos días a causa de la violencia que azota al país, en tanto que Francia decidió una intervención militar autorizada por la ONU para impedir que su ex colonia caiga en un derramamiento sectario de sangre.

Los soldados franceses se preparaban para desarmar a los diversos combatientes a partir del lunes.

En las denuncias más recientes de excesos, funcionarios de dos organismos de asistencia dijeron el domingo a The Associated Press que combatientes musulmanes de la ex alianza Seleka --que llevó al poder al presidente Michel Djotodia-- atacaron un hospital en Bangui, sacaron a nueve hombres jóvenes heridos y les dieron muerte con el argumento de que pertenecían a un grupo armado cristiano.

Los funcionarios, que solicitaron el anonimato por temor a convertirse en objetivo de los combatientes de Seleka, dijeron que los heridos fueron sacados del Hospital Mitie frente a personal médico, que estaba horrorizado. Los cadáveres de los hombres quedaron en el exterior del inmueble.

Las víctimas eran supuestamente integrantes de un grupo armado cristiano que atacó el jueves la capital, lo cual desató una ola de violencia de represalia en la ciudad.

En conferencia de prensa, Djotodia reconoció las dificultades para controlar a los ex combatientes de Seleka, que vinieron de distintos grupos rebeldes del norte con el propósito común de derrocar al presidente Francois Bozize, que cayó en marzo, tras una década en el cargo.

"Hay denuncias de que no puedo controlar a mis hombres... Yo sólo conozco a quienes están conmigo", expresó Djotodia, quien ahora como presidente cambió su uniforme militar de ex rebelde por un traje gris y corbata negra.

"Los que no están cerca, ¿cómo puedo controlarlos? No soy Dios. Soy como cualquiera de ustedes. Este país es vasto, 623.000 kilómetros cuadrados", apuntó.

"Si se pudiera traer a un ángel del cielo para que gobernara este país aun así persistirían los problemas", agregó.

El ministro francés del exterior, Laurent Fabius, dijo que 394 personas perdieron la vida en tres días y la Cruz Roja local afirmó que casi 400 cadáveres fueron recuperados para el sábado en la noche.

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La periodista de The Associated Press Angela Charlton, en París colaboró para este despacho