Un ataque atribuido a las FARC provocó la muerte de nueve personas, entre civiles y uniformados, en un poblado del suroeste colombiano, a lo que el presidente Juan Manuel Santos dijo el sábado que no le dará un minuto de tregua a esa guerrilla, sin abandonar el proceso de negociaciones de paz con ellas.

Santos aseguró además que 23 civiles, 12 policías y tres militares resultaron heridos.

El presidente descartó cualquier posible cese de fuego con los insurgentes y ofreció una recompensa de 50 millones de pesos (unos 25.900 dólares) a cambio de datos que lleven a la captura de los responsables del atentado que dijo provocó la muerte de cinco militares, tres civiles y un policía.

"Si las FARC creen que como actos como este nos van a llevar a un cese al fuego, que es lo que también están diciendo, se equivocan de cabo a rabo", dijo Santos.

Cuando "cometen actos de esta naturaleza... la reacción de la fuerza pública, el gobierno, es arreciar... no darles un minuto de descanso, no darles un minuto de tregua para que no tengan la capacidad de cometer actos" como el ocurrido horas antes, aseguró.

El ataque se produjo aproximadamente a las 5:15 am (1015GMT) en la estación policial de la población de Inzá, en el departamento de Cauca y a unos 335 kilómetros al suroeste de Bogotá, dijo en diálogo telefónico el teniente coronel Mauricio Cárdenas, comandante de la policía en Cauca.

Los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lanzaron morteros artesanales desde una camioneta hacia la estación policial, a un costado de la plaza central del pueblo, causando destrozos al puesto de los uniformados y locales cercanos, dijo el funcionario.

Santos dijo que su gobierno mantiene la ofensiva militar contra las FARC, simultáneamente al proceso de paz con esa guerrilla.

En las negociaciones de paz que se realizan en Cuba con las FARC desde fines de 2012, "lo que queremos es precisamente que estos actos y esta guerra terminen", agregó Santos tras una reunión con los altos mandos militares y el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón en la ciudad de Popayán, capital de Cauca y a unos 370 kilómetros al suroeste de Bogotá.

"Sin embargo, la ofensiva militar se mantiene, se mantiene con mayor contundencia cada vez que tenemos ese tipo de respuestas" por parte de los rebeldes, añadió en declaraciones divulgadas por la casa de gobierno.

El ministro Pinzón, que horas antes visitó Inzá, dijo que los insurgentes utilizaron un camión cargado con cebollas para ocultar las bombas artesanales, aprovechando que en poblados de la provincia colombiana cada sábado los pequeños agricultores llevan sus productos para venderlos desde muy temprano en la plaza central.

El ataque "fue justo en el centro de la población. (La estación policial) está completamente destruida, otros inmuebles, una casa" cercanos al puesto también resultaron con destrozos, dijo en entrevista telefónica el secretario de gobierno de Inzá, Carlos Alberto Arias.

Al final de la jornada y al inicio de una misa a cielo abierto en el sitio del estallido, Arias dijo que al menos 50 edificaciones, entre casas, la sede de la alcaldía, la policía, entre otros, resultaron, con daños por la explosión en la plaza central de Inzá, una localidad de unos 32.000 habitantes y que según el funcionario no sufría un suceso similar en años.

Un ataque similar al de Inzá, que provocara muertes de civiles y uniformados, no se producía desde al menos febrero de 2012, cuando las autoridades dijeron a las FARC como autoras de un ataque en la localidad de Tumaco, una población costera del suroeste del país, con un pequeño vehículo cargado de 40 kilos de explosivos ubicado cerca de la estación policial y que provocó la muerte de nueve personas: seis civiles y tres policías.

Las FARC y delegados del gobierno de Santos sostienen conversaciones de paz en La Habana desde fines de 2012 en busca de poner fin al conflicto armado interno de casi 50 años. El gobierno ha insistido que tales negociaciones se realicen sin declarar un cese al fuego porque asegura que anteriormente esas treguas han sido utilizadas por los rebeldes para reagruparse.