La policía de al menos tres provincias de Argentina se declararon en huelga este viernes en reclamo de mejores salarios, lo cual ha puesto en alerta a las autoridades ante la posibilidad de que se desate una ola delictiva con saqueos a comercios como sucedió días atrás en un importante centro urbano del país.

En la provincia de Catamarca --1.189 kilómetros al noroeste de Buenos Aires-- se produjeron graves incidentes el viernes cuando unos 200 huelguistas pretendieron ingresar a la sede de la gobernación y fueron dispersados por la Gendarmería, con un saldo de un herido.

Agentes de la policía de la capital de Neuquén, a unos 1.156 kilómetros al sur de Buenos Aires, ocuparon pacíficamente la sede de la jefatura policial mientras representantes negociaban con las autoridades un aumento salarial. Situación similar se producía con la policía de la vecina provincia de Río Negro.

Los policías reclaman aumento de salarios, que actualmente van de los 500 a los 1.000 dólares.

Una huelga de policías en la provincia de Córdoba, a 700 kilómetros al norte de la capital argentina, desencadenó el último martes una ola de robos y saqueos a supermercados y comercios, con un saldo de dos muertos y cientos de detenidos. La situación se normalizó luego de que el gobierno provincial accediera a mejorar las condiciones laborales de los oficiales.

Con este antecedente, crece el temor a que suceda lo mismo en las provincias afectadas el viernes por la huelga de policías. Las tiendas y comercios cerraron sus puertas, mientras las autoridades nacionales ordenaron el traslado de miembros de la Gendarmería reforzar la seguridad.