El secretario de Estado John Kerry lleva meses tratando de impulsar las anémicas conversaciones entre israelíes y palestinos, pero el proceso se mantiene enfrascado en un pantanal de obstáculos, frustraciones y resentimientos.

Los participantes dicen que no se ha avanzado, uno de los negociadores palestinos renunció frustrado y pocos creen que Kerry puede lograr el acuerdo que él mismo se fijó como meta. En lugar de ello, vuelan las conjeturas sobre qué ocurrirá si la iniciativa fracasa. ¿Se prorrogará el proceso? ¿Habrá un acuerdo parcial? ¿Habrá medidas unilaterales? ¿O estallará otro brote de violencia?

Kerry intentó enfatizar lo positivo en su última visita a Israel, ofreciendo sonrisas y palabras de aliento aunque también reconoció el desafío que queda por delante.

"Creo que estamos más cerca de lo que hemos estado en años para lograr la paz, prosperidad y seguridad que los pueblos de esta región anhelan y merecen", declaró el viernes al concluir su octava visita al Medio Oriente como secretario de Estado.

Fue la misma retórica optimista que ha usado desde que convenció a israelíes y palestinos a reanudar su diálogo en julio. Bajo intensa presión estadounidense, las partes se fijaron un plazo hasta abril para resolver el conflicto. Aunque el diálogo ha tenido lugar discretamente, no ha habido señales de progreso. Al contrario, el proceso ha estado empañado por las acusaciones mutuas y la frustración.

Los palestinos acusan a Israel de negociar de mala fe, al continuar construyendo asentamientos en el este de Jerusalén y en la Margen Occidental. Ahora hay unos 550.000 habitantes judíos en esa zona y será difícil dividirla entre los dos pueblos.

Los planes de construir aún más viviendas han ahondado la crisis en el proceso. Kerry mismo dijo que tales construcciones suscitan dudas sobre las intenciones de Israel y los palestinos han amenazado con retirarse del diálogo en protesta.

Mohamed Ishtaye dijo que renunció como integrante del equipo palestino al llegar a la conclusión que las discrepancias no se pueden resolver.

"No me parece que Israel está participando en el diálogo con seriedad. Están ahí sólo para evitar la presión internacional, el aislamiento internacional", comentó Ishtaye.

Incluso dentro de Israel se critica el compromiso del gobierno de Benjamin Netanyahu con el proceso. El miércoles Yuval Diskin, ex jefe de la agencia de seguridad interna Shin Bet, comentó se agota el tiempo para llegar a un acuerdo y advirtió que la alternativa será crear un estado binacional en que los árabes eventualmente serán la mayoría. Como ex jefe de la mayor agencia de seguridad israelí, los comentarios de Diskin tienen gran repercusión entre el público.

"Necesitamos un acuerdo ya, antes de llegar al punto en que no podremos regresar, donde la solución de dos estados ya no será una posibilidad", dijo Diskin a la Iniciativa de Ginebra, un grupo israelí-palestino a favor de la paz.

Añadió que "no parece que el gobierno actual está tratando de modificar la tendencia de la construcción de asentamientos".

El gobierno israelí, sin embargo, dice que el corazón del problema no es territorial sino la negativa de los árabes de reconocer el derecho de Israel a existir como estado judío. Netanyahu le ha pedido a los palestinos participar en conversaciones serias y sustanciales.

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El periodista de The Associated Press Mohammed Daraghmeh en Ramalá, Margen Occidental, contribuyó a este despacho.