Miles de personas en Gran Bretaña enfrentaban el viernes un segundo día de inundaciones mientras el país registraba sus peores marejadas en 60 años debido a la poderosa tormenta con vientos huracanados que azotaba el norte de Europa.

Debido al temporal se efectuaron evacuaciones en la costa este de Inglaterra, donde 1.000 fincas estaban inundadas y al menos media decena de comunidades afrontaban el gran peligro de mareas altas y olas grandes.

La barrera del Támesis --un conjunto de grandes placas de metal que pueden levantarse a lo ancho del río-- se cerró por segunda vez en dos días para proteger a Londres del oleaje.

"Habrá todavía olas grandes" el viernes y sábado, dijo el secretario del Ambiente, Owen Paterson.

Los accidentes relacionados con la tormenta dejaron al menos siete muertos en los últimos dos días en Polonia, Suecia, Dinamarca y Gran Bretaña.

El tráfico terrestre se paralizó debido a carreteras cubiertas con hielo y el servicio ferroviario quedó cancelado en grandes partes de Suecia. Decenas de miles de personas se quedaron sin suministro eléctrico. Fuertes vientos derribaron el árbol de Navidad de la ciudad de Vaxjo.

Numerosos vuelos fueron cancelados en los aeropuertos en Suecia, Dinamarca, Noruega, Alemania y Polonia. Más de 1.000 personas pasaron la noche en el aeropuerto de Copenhague, donde 200 vuelos fueron cancelados el jueves y unos 70 el viernes.

El aeropuerto internacional de Copenhague abrió nuevamente a las 0500 GMT tras un cierre completo durante la noche y los vuelos fueron reanudados, pero se prevén retrasos.

Algunos puentes en Escandinavia permanecían cerrados y miles de casas en Suecia y Noruega estaban sin electricidad el viernes en la mañana.

Los fuertes vientos amenazaban una colección de barcos vikingos recuperados del fondo de un fiordo danés en la década de 1960 y que están en exhibición.

Los empleados cubrieron los amplios ventanales del Museo de Barcos Vikingos en Roskilde, 40 kilómetros (25 millas) al oeste de Copenhague en medio de los temores de que las aguas que rodean el fiordo aumenten de nivel y rompan el vidrio.

En Hamburgo, la segunda ciudad más grande de Alemania, el agua aumentó el viernes unos cuatro metros (13 pies) sobre el nivel promedio de las inundaciones y alcanzó alturas rara vez vistas.

Se cerraron partes del puerto de la ciudad que registra un intenso tráfico.

El aeropuerto de Hamburgo, donde fueron cancelados el jueves en la noche casi todos los vuelos, reanudó el viernes sus actividades, pero advirtió que habría más suspensiones debido al viento y la nieve.

Fueron cancelados los trenes con dirección al norte, de Hamburgo a Dinamarca y algunos otros destinos.

El equipo de fútbol Werder Bremen, cuyo partido contra el campeón alemán Bayern Munich estaba en duda, anunció por Twitter el viernes en la mañana que la inundación no ha rebasado un dique cerca al estadio y que habrá de disputarse el encuentro.

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Los periodistas de The Associated Press, Jan M. Olsen, en Copenhague; Karl A. Ritter, en Estocolmo; Geir Moulson, en Berlín, y Monika Scislowska, en Varsovia, contribuyeron a este despacho.