Civiles cristianos huyeron por miles al aeropuerto de esta caótica capital de la República Centroafricana, resguardada por las tropas francesas, mientras los combatientes armados y mayormente musulmanes que han gobernado el país desde 2008 buscaban a sus enemigos casa por casa. La cifra de muertos por la violencia intercomunitaria se elevó a 280.

En las calles había cadáveres descomponiéndose bajo al sol, pero la ciudad era demasiado peligrosa para que alguien se ocupara de recogerlos. Los enfrentamientos del jueves significaron el momento de mayor intranquilidad en Bangui en nueve meses y provocaron el miedo de que se pudiera generar olas de ataques en venganza.

"Nos están matando como a pollos", dijo Appolinaire Donoboy, un cristiano cuya familia está oculta.

Francia prometió aumentar su presencia militar en su antigua colonia antes de que milicias católicas atacaran la capital al amanecer del jueves. La llegada de tropas adicionales de Francia se registra cuando la capital se encuentra al borde de la anarquía y es la esperanza de muchos ciudadanos de esta nación.

Se esperaba que unos 1.000 soldados franceses estuvieran en tierra para la tarde del viernes, explicó un oficial de las fuerzas armadas de Francia quien habló en forma anónima por no estar autorizado para hablar públicamente del asunto.

Al caer la noche en la capital, cristianos temerosos de una represalia por parte de ex rebeldes islámicos se congregaron lo más cerca posible de la pista de despegue y colocaron tapetes frente a la reja coronada de alambre de púas. La radio Nacional anunció que al menos 280 personas han muerto de acuerdo con cálculos de autoridades de la Cruz Roja.

El Departamento de Estado norteamericano dijo estar "profundamente preocupado" por la violencia y elogió la pronta intervención de Francia.

Ese país subrayó el aumento de su presencia militar en su antigua colonia el viernes con el patrullaje de las calles por parte de sus tropas. Un caza dio varias vueltas sobre el cielo de una urbe que parecía desierta ya que los civiles se resguardaron en sus casas.

Gran Bretaña también envió un avión C-17 lleno de equipo militar el viernes para ayudar a Francia en su intervención.

Unos 250 soldados franceses realizan los patrullajes en Bangui "y no nos hemos percatado de enfrentamientos directos entre grupos armados hoy", dijo el vocero militar francés Giles Jaron en París.

El jueves, 10 hombres armados atacaron un puesto de soldados franceses en el aeropuerto con un lanzagranadas cuya carga no explotó. Éstos respondieron y mataron a seis atacantes y dejaron heridos a 10.

Una votación en la ONU el jueves permitió a Francia iniciar el despliegue de sus efectivos para tratar de estabilizar el país. Al mismo tiempo ocurrieron los peores choques en la capital desde marzo cuando los rebeldes de la coalición islamista Seleka derrocaron al presidente.

El jueves, milicias católicas presuntamente leales al derrocado Francois Bozize atacaron la ciudad y se desató una serie de combates.

"Gracias a Francia y a ONU que quieren salvar a los centroafricanos, pronto se detendrán los ataques de Seleka a los civiles. Ya nos cansamos de los ataques de Seleka, de sus violaciones y sus robos", dijo Abel Nguerefara, quien vive en la periferia de Bangui.

Las calles de la capital estaban desiertas el viernes por la mañana, y los únicos vehículos que circulaban eran los de las fuerzas internacionales o rebeldes que se atribuyen control del gobierno. Nueve cadáveres no identificados yacían frente al parlamento el viernes que los rescatistas de la Cruz Roja no se atrevían a recoger.

Pese a las aclamaciones que se escucharon al arribo de los aviones franceses, este país insistió en que sus objetivos son limitados y sólo 1.200 efectivos llegarán a la República Centroafricana.

"Hay que asegurar, desarmar", dijo el ministro de Defensa francés Jean-Yves Le Drian a Radio France Internationale. "Hay que asegurarse de que los vándalos, los bandidos y las milicias sepan que no pueden usar las calles de Bangui para sus batallas".

Le Drian dijo que las fuerzas francesas que protegen el aeropuerto dispararon a un vehículo tripulado por rebeldes y causaron la muerte de varios. Dijo que el tiroteo ocurrió "en legítima defensa".

El líder rebelde islamista y actual gobernante Michel Djotodia pidió la calma, mientras su residencia y la del primer ministro fueron saqueadas por combatientes. Djotodia anunció un toque de queda desde la puesta del sol hasta el amanecer en un esfuerzo para tratar de frenar los ataques de represalia contra cristianos por parte de musulmanes.

Djotodia, que es musulmán, consiguió unificar a varios grupos rebeldes islámicos del norte del país, donde el resentimiento hacia el gobierno central es grande. Pero una vez esos grupos invadieron la capital, él ha tenido poco control sobre la mezcla de combatientes inexpertos, niños soldados y mercenarios que reclutó.

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Las periodistas de The Associated Press Lori Hinnant, Elaine Ganley y Sylvie Corbet desde París, Jose Richard Pouambi en Bangui y Cassandra Vinograd en Londres, contribuyeron a este despacho.

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Krista Larson está en Twitter como https://twitter.com/klarsonafrica