La presidenta de la Comisión Normativa Nuclear de Estados Unidos dijo el viernes que los usuarios de energía nuclear, incluido Japón, deben buscar la manera de almacenar de manera segura los desechos radiactivos.

Allison Macfarlane dijo en Tokio que encontrar una forma de almacenamiento subterráneo es un reto a pesar del consenso mundial sobre la necesidad de tal instalación para hacer frente a altos niveles de desechos que generan las plantas electronucleares.

Japón no cuenta con un almacén, ni siquiera un lugar con el potencial de serlo. Y el plan del gobierno estadounidense de construir tal instalación en la Montaña Yucca en Nevada está detenido debido a la fuerte oposición local por preocupaciones de seguridad.

"En nuestro sector tenemos que enfrentar la realidad de la existencia de los desechos nucleares", dijo Macfarlane a los reporteros.

Macfarlane exhortó a los países que estudian entrar al campo nuclear que preparen planes para el almacenamiento de desechos desde las primeras etapas.

La experta habló en momentos en que Japón da los toques finales a su nueva política energética, que revierte un plan de eliminación de las plantas nucleares por fases fijado por el gobierno anterior tras el desastre de Fukushima en marzo de 2011.

La nueva política del primer ministro Shinzo Abe es reanudar las operaciones de tantos reactores como sea posible bajo nuevas normas de seguridad más estrictas que entraron en vigor este verano. Se espera que la nueva política, cuyo borrador discutió el viernes un panel del gobierno, también se aplique al programa de reciclaje de desechos nucleares a pesar de las preocupaciones internacionales sobre la gran cantidad de plutonio con que cuenta Japón.

El país tiene casi 45 toneladas de plutonio en su territorio y el extranjero tras tratar infructuosamente de establecer un ciclo de alimentación con su reactor rápido y una planta de reprocesamiento que nunca operó a plena capacidad.

Los expertos dicen que al arsenal de plutonio de Japón es una amenaza de seguridad nuclear y plantea interrogantes sobre si el país puede desarrollar un arma nuclear, lo que Tokio niega.