Los tailandeses hicieron a un lado sus diferencias políticas para celebrar el 86to aniversario natal del venerado rey del país, quien en su discurso anual hizo un llamado a la estabilidad, pero no hizo referencia directa a la crisis que ha dividido profundamente a la nación.

La violencia y las batallas callejeras entre manifestantes opuestos al gobierno y la policía se interrumpieron ya que ambas partes declararon una tregua para celebrar el natalicio del rey Bhumibol Adulyadej, quien ha sido una figura unificadora para los tailandeses en tiempos de crisis.

Multitudes ataviadas en color amarillo, que identifica al rey, llenaron los caminos en el pueblo costero de Hua Hin para mirar al monarca que ha reinado por más tiempo en el mundo. Mientras una caravana lo trasladaba al Palacio Klai Kangwon, que literalmente significa "Lejos de las preocupaciones", la gente gritaba "larga vida al rey".

Los asistentes lloraron mientras el rey hablaba, con gran esfuerzo y haciendo largas pausas durante su discurso de cinco minutos. El soberano agradeció a sus súbditos sus asistencia y "buena voluntad" para desearle bienestar.

"Nuestro país ha vivido la felicidad porque hemos estado unidos al hacer nuestro trabajo y hemos trabajado juntos para el bien de todo nuestro país", dijo el rey, quien vistió una bata ceremonial color dorado y estuvo sentado en un trono frente a la audiencia entre la que estaba la primera ministra Yingluck Shinawatra, su gabinete, el príncipe heredero Vajiralongkorn, sus tres hermanas y los líderes de las fuerzas armadas.

"Todos los tailandeses deben tomar esto en cuenta y concentrarse en cumplir con sus obligaciones, que son la seguridad y estabilidad de la nación", dijo.

Tailandia es una monarquía constitucional en la cual el rey no tiene funciones políticas, pero ninguna figura tiene su autoridad moral o recibe la misma lealtad por parte de las fuerzas armadas en este país proclive a los golpes de Estado.

Muchos esperaban que el rey interviniera, como lo ha hecho en otras ocasiones, para calmar los enfrentamientos causados por años de enemistad entre opositores y simpatizantes del ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

Thaksin fue depuesto en 2006 por un golpe militar tras ser acusado de corrupción y de faltar al respeto al rey pero sus críticos señalan que sigue controlando la política en Tailandia a través de su hermana Yingluck, y a su poderosa maquinaria política.

No obstante, el rey no tiene el vigor que tenía antes. Sus raras apariciones públicas son emotivas porque está notablemente afectado por la edad y se desplaza en silla de ruedas. En julio fue dado de alta después de estar internado casi cuatro años en el hospital para ser atendido de una infección pulmonar y se mudó a un palacio a la orilla del mar.

Sin embargo, tras el discurso fue evidente que sus palabras hicieron poco para acabar con la división en el país.

En el Monumento a la Democracia en Bangkok, uno de los sitios donde se realizan manifestaciones contra el gobierno, la gente se reunió para mostrar sus respetos al rey, pero cuando la imagen de Yingluck apareció en las pantallas gigantes la multitud abucheó y lanzó insultos.

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Las periodistas de The Associated Press Jocelyn Gecker y Jinda Wedel contribuyeron a este despacho.