La comisión de Arizona que supervisa la seguridad laboral culpó el miércoles a la División Forestal del estado por la muerte en junio de 19 bomberos, e indicó que funcionarios de bomberos colocaron a sabiendas la protección de propiedades por encima de la seguridad de los bomberos pudieran haber ordenado su salida de la zona antes.

El fallo de la Comisión Industrial estatal ocurrió después que su entidad investigadora, la División de Seguridad y Salud Ocupacional (ADOSH), dio a conocer sus conclusiones y recomendó multas y penalidades financieras. La comisión impuso una multa de 559.000 dólares.

El informe de la ADOSH fue un rechazo de plano al resultado de una investigación anterior ordenada por la División de Bosques, que concluyó que los funcionarios estatales de bomberos no se comunicaron debidamente con las cuadrillas pero siguieron los procedimientos establecidos cuando 19 bomberos del grupo llamado Granite Mountain Hotshots perecieron en un incendio forestal cerca de la pequeña comunidad de Yarnell, en el noroeste de Phoenix.

Sólo uno de los bomberos del grupo sobrevivió en el incendio el 30 de junio. Los Hotshots quedaron atrapados cuando las llamas que combatían cambiaron de dirección en medio de una fuerte tormenta. La División de Bosques de Arizona supervisó el combate del incendio en tierras estatales.

La investigación de la ADOSH concluyó que los funcionarios estatales de bomberos no contaban con personal clave para combatir el incendio en momentos críticos. Marshall Krotenberg, investigador principal de la entidad, dijo a la comisión debió haber autoridades que aseguraran la seguridad de los bomberos, un jefe de planeación y un supervisor de división, que no fue reemplazado cuando abandonó su puesto.

Los familiares que asistieron a la audiencia lloraron cuando se leyeron los nombres de los bomberos fallecidos.

Juliann Ashcraft, quien perdió a su esposo, Andrew Ashcraft, dijo que el informe ofrece información importante.

"Finalmente, personas preparadas, con experiencia, que han investigado los hechos y que tienen una opinión más neutral --estaban allí objetivamente-- nos dicen lo que pasó", dijo.

Krotenberg dijo a los miembros de la comisión que las autoridades de bomberos debían haber retirado a las cuadrillas una hora antes que llegara la tormenta.

"La tormenta estaba pronosticada, todos los sabía, pero no había un plan para sacar al personal de la zona", dijo.

Además, altos funcionarios de bomberos ya habían determinado que el poblado quedaba en una posición indefensible, dijo.

El presidente de la comisión, David Parker, afirmó que su opinión es que el equipo de funcionarios de bomberos en el lugar hizo todo lo posible por defender a la comunidad y proteger a los vecinos.

"Pero lo que se cuestiona no es la intención de la gente, es que los empleados permanecieron expuestos después que no debían haberlo estado", afirmó.

Carrie Dennett, portavoz de la División de Bosques, dijo que la entidad cooperó de manera completa con la investigación, pero declinó ofrecer más comentarios. La División de Bosques tiene ahora 15 días laborales para apelar la decisión.

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Fonseca reportó desde Flagstaff, Arizona.