Los enfrentamientos en la capital de la República Centroafricana entre los milicianos musulmanes que dominan el país y la milicia cristiana que se opone a ellos han dejado al menos 98 muertos, según testigos y socorristas.

Un periodista de la Associated Press contó 48 cadáveres en una mezquita en Bangui, y Médicos Sin Fronteras confirmó otras 50 muertes.

Combatientes cristianos armados que se oponen al gobierno musulmán atacaron la capital antes del amanecer, en los actos de violencia más graves desde un golpe de estado en marzo. Los ex rebeldes que ahora controlan el país están acusados de decenas de violaciones a los derechos humanos. Pero ahora los cristianos se han visto implicados en masacres en las comunidades musulmanas.

El Consejo de Seguridad autorizó el aumento de la acción militar por parte de Francia y tropas de países africanos para tratar de frenar la situación cercana a la anarquía en la volátil ex colonia francesa.

Por su parte, el ministerio de Defensa británico dijo que analiza ofrecer apoyo logístico a Francia, aunque aclaró que el envío de efectivos de combate "no está sobre la mesa".

El Consejo aprobó por unanimidad la resolución presentada por Francia. El canciller francés Laurent Fabius advirtió que el país "está al borde del genocidio" e indicó que las tropas internacionales serán emplazadas rápidamente, diciéndole a la televisora BFM-TV que los efectivos de Francia sumarían alrededor de 1.200, de los cuales 600 ya están en el país.

En París, el primer ministro de la República Centroafricana, Nicolas Tiangaye, elogió el jueves la intervención militar de Francia en su país, horas después de ataques mortíferos en torno de una capital que está cayendo rápidamente en la anarquía.

En sus primeras declaraciones tras la decisión de Francia, Tiangaye dijo a la Associated Press que la consideraba "muy positiva" y que había deseado una "reacción firme por parte de Francia".

Tiangaye, quien asiste en París a una cumbre de decenas de hombres de estado africanos patrocinada por Hollande, exhortó a tomar medidas rápidamente "para poner fin a esta violencia y estas atrocidades".

Al menos 16 personas murieron y 45 sufrieron heridas por los hechos violentos del jueves, dijo Sylvain Groulx de la organización civil Médicos Sin Fronteras.

Los pobladores de Bangui se resguardaron a puertas cerradas y algunos buscaron refugio en una iglesia. Por la tarde las calles estaban vacías y los únicos que las recorrían eran convoyes militares y camionetas de doble tracción usadas por los soldados del grupo rebelde que en marzo se hizo del poder.

El enfrentamiento se produce entre grupos rebeldes, en su mayoría musulmanes, que controlan el país desde marzo, y cristianos que apoyan al presidente derrocado.

Horas después de que comenzaran los choques, el presidente, que llegó al poder con apoyo de Seleka, dijo que los choques habían terminado e hizo un llamado a la calma.

En un hospital de Bangui decenas de personas con heridas de bala esperaban durante horas en el suelo o en bancas de madera a ser atendidas.

___

Los periodistas de The Associated Press Edith M. Lederer en la ONU, Lori Hinnant y Sylvie Corbet en París contribuyeron a este despacho.