La presidenta Cristina Fernández sorprendió el miércoles a los asistentes a la toma de juramento de nuevos ministros al lucir un vestido color marfil, poniendo fin oficialmente al riguroso luto que llevó desde la muerte de su esposo Néstor Kirchner en 2010.

Fernández, de 60 años, dejó a funcionarios y partidarios con la boca abierta cuando ingresó al Salón Blanco de la Casa de Gobierno con un vestido de dos piezas hasta las rodillas que resaltó su figura más delgada.

La mandataria argentina ya había abandonado parcialmente el luto cuando reapareció vistiendo una camisa blanca en un video el 18 de noviembre tras ausentarse más de un mes por una cirugía en el cráneo. Y la semana pasada se difundieron las primeras fotos oficiales con prendas claras en un encuentro privado con empresarios.

Este miércoles, sin embargo, fue su primer acto oficial sin luto con motivo de tomar juramento a la nueva ministra de Seguridad y a un sacerdote que ocupará la Secretaría de Lucha contra las Drogas.

Kirchner, esposo y antecesor de Fernández, falleció el 27 de octubre de 2010 de un paro cardíaco y desde su funeral hasta este miércoles la gobernante cumplió con un riguroso luto pese a que el protocolo no se lo imponía.

Al margen del dolor por pérdida, el negro resultó un recurso efectivo que le permitió a Fernández generar un sentimiento de compasión en la mayoría de la población, lo que más tarde se traduciría en su reelección en 2011 con más del 54% de los votos.