Seguidores de la izquierda se congregaron frente al Senado mexicano para protestar contra el proyecto de una ambiciosa reforma energética que busca poner fin al monopolio estatal de siete décadas en el sector petrolero y abrir de manera amplia la participación de la iniciativa privada nacional y extranjera en la exploración y producción de crudo.

"Podemos iniciar hoy (miércoles) la instalación de comisiones o mañana (jueves) para poder presentar un proyecto de dictamen para que se discuta con amplitud", dijo el presidente de la comisión de Energía del Senado, David Penchyna del oficialista Partido Revolucionario Institucional a Radio Fórmula.

La policía colocó desde antes vallas metálicas para impedir el ingreso al recinto de cientos de manifestantes.

Legisladores del partido en el poder y del conservador Partido Acción Nacional dicen que están a favor de una reforma constitucional que le permitiría al Estado otorgar licencias y compartir ganancias con grandes corporaciones como Exxon o Chevron.

La propuesta sería más amplia que la presentada por el presidente Enrique Peña Nieto en agosto, que hubiera permitido compartir las ganancias pero no el acceso al petróleo. La reforma energética es considerada la principal de todas una serie de modificaciones legales que ha presentado a lo largo de su primer año de gobierno.

"Imagínense ustedes que se meta aquí a la Exxon, a la Chevron, a la Shell, a todas esas compañías extranjeras, ¿cuándo las podremos sacar nuevamente?", dijo fuera del Senado Martí Batres, uno de los dirigentes del llamado Movimiento de Regeneración Nacional que encabeza el ex candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien llamó a realizar los bloqueos.

Fijo que estaría al frente de las manifestaciones, pero el martes sufrió un infarto y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, lo que lo mantendrá por varias días convaleciente.

La industria petrolera en México enfrenta dificultades para mantener o elevar la producción de crudo, en parte por la declinación de yacimientos de más fácil acceso y las autoridades han dicho que ahora se tiene que explotar lugares más complicados como aguas profundas, para lo cual la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) no tiene la tecnología ni los recursos suficientes para hacerlo.

La producción de crudo en México tuvo en 2004 su mayor pico con la obtención de unos 3,4 millones de barriles diarios en promedio, aunque a partir de 2005 comenzó a declinar para ubicarse actualmente en unos 2,5 millones de barriles al día.

La izquierda se ha opuesto a una reforma en materia constitucional y consideran que para mejorar el sector petrolero sólo bastaría con hacer modificaciones a leyes secundarias para permitir, entre otras cosas, que Pemex tenga más ingresos para invertir.

El Partido de la Revolución Democrática, la principal fuerza de izquierda en el Congreso, ha dicho que no apoyará una modificación constitucional y anunció su salida de un pacto político firmado hace un año con el partido oficialista y Acción Nacional.

El ex presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó en 1938 la industria petrolera que estaba en manos de varias empresas extranjeras. Con el tiempo, el petróleo se convirtió en un emblema nacionalista en el país.