El operador de la grúa involucrada la semana pasada en un accidente fatal en el estadio del partido inaugural del Mundial en Brasil dijo el miércoles a la policía que no notó nada fuera de lo común antes del accidente, señaló su abogado.

Carlos Kauffmann dijo que el conductor de la grúa, Jose Walter Joaquim, habló el miércoles por primera vez con la policía que investiga el accidente del 27 de noviembre en Sao Paulo, en el que dos trabajadores murieron cuando la grúa se desplomó en momentos en que levantaba una pieza metálica del techo de 500 toneladas.

La policía todavía investiga las causas del accidente, e informes de prensa señalan que las tres teorías principales son error humano, un problema con la grúa, y la posibilidad de que el terreno, empapado por días de fuertes aguaceros, haya cedido bajo el peso de la enorme estructura metálica,.

Kauffmann indicó que Joaquim dijo a la policía que antes del accidente "no notó ningún problema, porque si lo hubiera notado, no habría seguido adelante con la operación".

"Todo estaba ocurriendo con normalidad, completamente normal", comentó el abogado, con sede en Sao Paulo, en una entrevista telefónica con la AP.

Kauffman destacó la experiencia de Joaquim, quien tiene 56 años, y trabaja en la operación de grúas desde hace 34. Señaló que el obrero ya había levantado 37 secciones similares para el techo del estadio Corinthians, sin ningún incidente.

La estructura metálica que cayó la semana pasada era la última pieza del techo.

La declaración de Joaquim, de cerca de una hora y media, se produjo mientras la plana mayor del fútbol se encuentra reunida en un balneario en el noreste de Brasil para participar el viernes en el sorteo del Mundial.

Las autoridades brasileñas han sido criticadas por la FIFA por los retrasos para entregar los 12 estadios mundialistas. Cuatro de los seis estadios utilizados en junio en la Copa Confederaciones fueron terminados con retrasos, y funcionarios brasileños dijeron el miércoles que ninguno de los seis restantes cumplirá con el plazo fijado por la FIFA, del 31 de diciembre.

La prensa brasileña está repleta de conjeturas de que la prisa por terminar el estadio Corinthians, conocido como Itaquerao, puede haber contribuido al accidente. Algunos de los 1.350 obreros que trabajan en la construcción dijeron a periodistas que no es inusual que tengan turnos de trabajo de 12 horas, aunque otros aseguran que trabajan turnos normales de ocho horas.

Las obras en el estadio estuvieron detenidas durante cuatro días después del accidente, pero en su mayoría se reanudaron el lunes, excepto en la zona que rodea el accidente. Odebrecht, la compañía encargada de la construcción del edificio, indicó que la zona accidentada representa sólo el 5% de la obra total.