La primera ministra Yinlguck Shinawatra regresó el miércoles a su despacho por primera vez en cinco días, pero sus esfuerzos por demostrar que Tailandia retorna a la normalidad tras días de protestas violentas se vieron empañados por otra tumultuosa manifestación frente a la sede de la policía nacional.

Los manifestantes antigubernamentales accedieron a apegarse a una tregua de un día en homenaje al 86mo cumpleaños del reverenciado rey Bhumibol Adulyadej el jueves, pero dijeron que mantendrían la presión sobre el gobierno antes y después del festejo real.

Pese a las promesas de efectuar el miércoles una marcha pacífica, los manifestantes derribaron barreras de concreto, cortaron alambrados de púas e intentaron escalar las cercas en el complejo policial en el centro de Bangkok, cerca de algunos de los mayores y más elegantes centros comerciales de la capital.

La conmoción no duró mucho. La policía abrió los portones para permitir que entraran unos pocos centenares de manifestantes, quienes, después de atribuirse una victoria simbólica, salieron pacíficamente.

Las autoridades emplearon la misma estrategia un día antes en lugares donde habían estallado choques violentos entre la policía y manifestantes que intentaron ocupar oficinas del gobierno, incluso el complejo del primer ministro, conocido como la Casa de Gobierno, y el cercano cuartel central de la policía metropolitana, en el distrito histórico de Bangkok.

Se consideró que la medida del gobierno ofrecía una salida decorosa a los manifestantes para superar una crisis que ha dejado cuatro muertos y por lo menos 256 heridos desde el fin de semana.

La celebración anual por el cumpleaños del rey es un feriado que tiene profunda significación en Tailandia, y muchos esperan el tradicional mensaje televisado del monarca el jueves como un indicador importante de cómo ve el palacio las protestas recientes.

Bhumibol es un monarca constitucional sin papel político formal, pero muchas veces ha restablecido la calma en momentos de turbulencia y es considerado un guía moral y figura unificadora en Tailandia. La violencia en su cumpleaños sería una enorme falta de respeto.

Como parte de la tregua, miles de manifestantes que habían acampado durante más de una semana despejaron el principal lugar de reunión frente al Monumento a la Democracia y las cuadrillas de limpieza empezaron su tarea.