Sin ceder terreno, el presidente chino Xi Jinping y el vicepresidente estadounidense Joe Biden intercambiaron fuertes argumentos el miércoles sobre la polémica nueva zona de defensa aérea de China, y no dieron ninguna señal de progreso hacia la desactivación de una situación que está desatando nerviosismo en Asia y más allá.

Aunque Biden dejó en claro la profunda preocupación de Estados Unidos y otros países durante las cinco horas y media de conversaciones --una duración bastante inusual para un vicepresidente estadounidense y un presidente chino-- Xi también defendió vigorosamente sus argumentos sobre la declaración china de la nueva norma relativa a una franja de espacio aéreo de casi 1.000 kilómetros (más de 600 millas) de largo sobre unas islas en disputa en el Mar de la China Oriental.

A Washington le preocupa la exigencia china de que los pilotos que ingresen en el espacio aéreo presenten planes de vuelo a Beijing, pues podría dar lugar a un accidente o una confrontación que se saliera de control peligrosamente. Ahora es el turno de que los chinos tomen medidas para reducir las tensiones, y "es una cuestión de comportamiento y acción", dijo un funcionario norteamericano que habló con los periodistas sobre las conversaciones privadas.

El funcionario no estaba autorizado a ser citado por su nombre y sólo habló bajo condición de anonimato.

Si bien Biden no expresó ninguna decepción en sus declaraciones públicas, el resultado de su visita no fue lo que Washington esperaba.

Un día antes, el vicepresidente había estado hombro con hombro en Tokio con el líder de Japón, el rival regional de China, y se comprometió a expresar las preocupaciones estadounidenses directamente con Xi. Pero al llegar a Beijing, un editorial en el periódico estatal China Daily acusaba a Washington de "hacerse de la vista gorda con las provocaciones de Tokio", al tiempo que advertía que Biden se toparía con un callejón sin salida si llegaba "simplemente para repetir los comentarios previos erróneos y parcializados de su gobierno".

La noche del miércoles en Washington, el secretario de Defensa Chuck Hagel calificó el anuncio chino sobre la zona como "desestabilizador" y se quejó de que se hubiera producido de un modo "tan unilateral y tan inmediato y sin consulta alguna".

"Ese no es un curso de acción sabio para ningún país", dijo Hagel en una conferencia de prensa en el Pentágono.

Ni Biden ni Xi mencionaron la disputa cuando comparecieron brevemente ante la prensa al término de su primera ronda de conversaciones. Pero en privado, el tema surgió ampliamente al principio y de nuevo cerca del final de la reunión planificada desde hace tiempo, dijeron funcionarios de alto rango del gobierno de Barack Obama.

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Josh Lederman está en Twitter como: http://twitter.com/joshledermanAP