Unas 250.000 personas en comunidades asediadas en Siria están fuera del alcance de la ayuda, dijo la jefa humanitaria en un informe al Consejo de Seguridad a puertas cerradas que un asistente calificó de "sobrecogedor".

Profundas divisiones le han impedido al consejo tomar medidas en una guerra civil que lleva dos años y medio y que, según los activistas, ha causado más de 120.000 muertes. La tarea de Valerie Amos consiste en informar al organismo mundial sobre el deterioro de la situación de millones de civiles en Siria y las dificultades para llegar a ellos.

Amos pudo anunciar "avances modestos" en tareas básicas como conseguir visas para 50 rescatistas y abrir tres centros de ayuda en Siria, "de los cuales solo dos son útiles".

Pero "no hemos visto avances" en los problemas más graves de proteger a los civiles y desmilitarizar escuelas y hospitales, dijo Amos. El mes pasado dijo al consejo que el número de personas que requerían ayuda humanitaria había aumentado a 9,3 millones, comparado con 6,8 millones en junio.

Frente a semejantes cifras, el gobierno sirio aprobó nueve envíos de ayuda el mes pasado en lugar de los tres habituales.

"Sigue siendo demasiado poco para satisfacer las necesidades de millones de personas", dijo Amos.

Mientras tanto, la comunidad internacional se prepara para las conversaciones de paz largamente demoradas, previstas para comenzar el 22 de enero en Ginebra. Serían las primeras conversaciones cara a cara entre el gobierno del presidente Bashar Assad y la oposición desde el comienzo del conflicto en junio de 2011.