Altos funcionarios de comercio iniciaron conversaciones el martes que podrían conducir a un acuerdo de último momento para impulsar la economía mundial o bien posiblemente significarían el fin de la Organización Mundial de Comercio como foro para negociaciones.

Tras un decenio de parálisis en la OMC, los negociadores se acercan a un acuerdo reducido, pero no hay un documento para someter a la firma de decenas de ministros de comercio que asisten a la cumbre en la isla indonesia de Bali. Al borde de un acuerdo, algunos exhortan a los ministros a tomar la medida inusual de completar ellos mismos las negociaciones.

Un acuerdo sobre la simplificación de los trámites aduaneros ayudaría a revivir la Ronda de Doha de la OMC para negociaciones comerciales. Algunos la llaman la ronda del desarrollo, porque incluye cambios amplios en regulaciones, impuestos y subsidios que beneficiarían a los países de bajos ingresos. Con todo, las reuniones ministeriales de la OMC se realizan para consagrar acuerdos alcanzados, no para realizar negociaciones técnicas. Llegar a un acuerdo en una reunión de cuatro días sería un hecho sin precedentes.

"Aunque aún es posible, las probabilidades de llegar a un acuerdo son más bien escasas", dijo Matthias Helble, experto en comercio global del Instituto del Banco Asiático de Desarrollo y ex asesor de la OMC.

El objetivo de la Ronda de Doha, llamada así porque comenzó en la capital de Catar en 2001, es crear normas unificadas para los 159 estados miembros de la OMC en varios rubros: reducir impuestos sobre la importación de cientos de bienes, limitar los subsidios a la agricultura que distorsionan los mercados y crear una norma aduanera única que facilite el traslado de mercancías a través de las fronteras.

Se dice que si todos los países se someten a las mismas normas comerciales, ello beneficiará a todas las naciones, tanto ricos como pobres. Con menos barreras comerciales, bajarán los precios de bienes y servicios de todo tipo, lo cual creará empleos y oportunidades para hacer negocios.

La OMC calcula que la flexibilización de las barreras aduaneras elevará el comercio mundial a 23 billones de dólares. Su nivel actual es de 22 billones.

Pero estas normas tienen sus detractores: dicen que impedirían a los países fijar sus propias prioridades en materia de protección ambiental, derechos de los trabajadores, seguridad alimentaria y otros rubros. Añaden que la brusca reducción de los aranceles sobre la importación podría eliminar industrias, lo cual causaría pérdida de empleos en todos los países.

"Sabemos que no es tarea fácil", dijo el canciller brasileño Luiz Alberto Figueiredo Machado. "Pero ahora estamos aquí y estamos para hacer algo. Estamos dispuestos a hacer todos los esfuerzos para irnos de Bali con un paquete aprobado.

Los progresos han sido sumamente lentos porque todos los miembros de la OMC deben acordar cada aspecto de un acuerdo. Las negociaciones recientes para reanudar las conversaciones han sido sobre la facilitación del comercio, que sólo es una parte de la agenda.

Mientras tanto, otros países han logrado acuerdos regionales. El más amplio, que está en proceso de negociación, sería la Sociedad Transpacífica entre Estados Unidos y otras 11 economías del Pacífico. Con pactos como éste y un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, los países en desarrollo tendrían menos motivos para negociar en la OMC.

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Johnson informó desde Mumbai, India.