Diplomáticos de varios países, molestos por la indefinición de las autoridades afganas, esgrimieron el martes el plazo de fin de año para persuadirlos de que les conviene permitir que se queden miles de soldados extranjeros más allá del 2014 en vez de proteger el país por sus propios medios.

La nueva presión sobre el presidente afgano Hamid Karzai puso a Estados Unidos y sus aliados en la OTAN en la posición paradójica de amenazar con irse de ese país mientras insisten en quedarse.

También pone de manifiesto la posibilidad de una "opción cero", retirar todas las fuerzas militares aliadas de Afganistán cuando termine la misión de combate allí a fines del 2014. La opción cero da a Estados Unidos y las naciones de la OTAN una ventaja inesperada: les permitiría reorientar sus presupuestos sobre los riesgos de seguridad en otros puntos del mundo.

El dilema fue un tema principal en el primer día del foro anual de ministros de la OTAN. El miércoles, oirán a dos altos funcionarios afganos.

En la reunión del martes quedó en claro que la OTAN, que ha suministrado fuerzas militares a Afganistán desde el 2001, no desea un retiro completo. Una portavoz dijo que los ministros coincidían en que Kabul debe firmar pronto el pacto de seguridad con Estados Unidos para formalizar un plan similar para mantener también a las fuerzas aliadas.

En total, Estados Unidos y la OTAN podrían mantener entre 8.000 y 12.000 soldados en Afganistán después del 2014. De ellos, Washington suministraría no más de 8.000 para entrenar, equipar y asistir a las fuerzas de seguridad afganas.

Karzai ha apoyado tentativamente el acuerdo, pero sorprendió a los aliados el mes pasado cuando se negó a firmarlo después que fue aprobado por un consejo de ancianos tribales conocido como Loya Jirga. El consejo dijo que el acuerdo con Estados Unidos debería ser firmado para fines de diciembre, como demanda Washington.

En cambio, Karzai sostiene que la decisión debería quedar para su sucesor después de las elecciones de abril. También ha indicado que no firmará ningún acuerdo que permita continuar los ataques aéreos y de fuerzas extranjeras contra hogares afganos. Las muertes de civiles a manos de Estados Unidos y sus aliados han sido una fuente de conflicto, exacerbado la semana pasada por el ataque de un avión teledirigido estadounidense que mató a un niño.