El gobierno libanés autorizó al ejército el lunes a tomar el control de la ciudad norteña de Trípoli durante seis meses luego de tres días de choques entre sectas musulmanas, en un intento de apaciguar los temores de que los enfrentamientos en la segunda ciudad del país escapaban a todo control.

El primer ministro interino Najib Mikati, quien realizó el anuncio tras una reunión de jefes de seguridad en el palacio presidencial, dijo que el ejército tiene poderes para tomar las medidas que requiera la paz en Trípoli, con patrullas y órdenes de arrestar a prófugos.

Funcionarios de seguridad dijeron que hubo 12 muertos y un centenar de heridos desde el sábado en la ciudad, donde se producen choques entre partidarios y adversarios del presidente sirio Bashar Assad.

Los combates se producen entre dos vecindarios pobres, el de Bab Tabbané, de mayoría suní, y el de Jabal Mohsen, donde predominan los miembros de la secta alauí de Assad.

Los combates se han extendido a otras partes de la ciudad, con francotiradores en los tejados y batallas con fuego de fusiles y cohetes en las calles.

En Siria continuaba la lucha por el control de una antigua aldea cristiana, partidaria del gobierno, unos 60 kilómetros al noreste de Damasco.

Seis monjas quedaron atrapadas en Malula, luego que milicianos vinculados con al-Qaida tomasen vastas porciones del área.

Tanques del ejército sirio estaban posicionados alrededor de Malula mientras el humo causado por los combates flotaba sobre la pintoresca aldea situada sobre colinas.

Fuerzas leales a Assad intentan impedir el avance de los combatientes de Jabhat al-Nusra (Frente Nusra), vinculado con al-Qaida. Milicianos opositores han tomado el control de varias partes del poblado desde que hicieron explotar un retén a su entrada el viernes, de acuerdo con reportes de la agencia noticiosa estatal y activistas de la oposición.

Los combates forman parte de una batalla mayor por el control de una serie de pueblos y aldeas en la escarpada región fronteriza de Qalamun, en un esfuerzo por controlar una carretera estratégica y rutas de contrabando desde el vecino Líbano. Hasta el viernes el pueblo había estado completamente en manos del gobierno, pero rodeado por territorio rebelde.

Cinco monjas y su madre superiora, Pelagia Sayaf, quedaron atrapadas en el convento Mar Takla, que está a una mayor altura que Malula, dijo SANA.

El ministro sirio de Asuntos Sociales, Kindah al-Shammat, exigió que los países que respaldan a los insurgentes los presionen para que dejen salir a las monjas.

Muchos de los 3.000 residentes de la aldea ya han escapado a Damasco, pues temen represalias por su respaldo a Assad y porque son cristianos, dijo por teléfono uno de los aldeanos, el cual habló a condición de guardar el anonimato por razones de seguridad. Otros residentes se han refugiado en el convento.

Aunque los insurgentes han secuestrado a dos obispos y un sacerdote, no se han reportado agresiones de ningún tipo contra monjas en los tres años de conflicto, que comenzó como una revuelta popular contra Assad pero se ha convertido en una guerra civil.

Las mayor parte de las minorías sirias, incluidos los cristianos, han respaldado a Assad o han permanecido neutrales, temerosas de su suerte si los rebeldes, dominados ahora por extremistas islámicos, llegan al poder.

Previamente, los insurgentes han tomado partes de Malula, pero el ejército los ha expulsado a los pocos días.

Malula era una importante atracción turística antes de que comenzara la guerra en marzo del 2011. Algunos de sus residentes aún se comunican en una forma de arameo, un lenguaje ancestral hablado por Jesucristo.

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Hadid reportó desde Beirut.