Misa en Santiago para víctimas de descarrilamiento

Miembros de la realeza española y líderes políticos se unieron el lunes a cientos de personas en la catedral de Santiago de Compostela para recordar a las 79 personas que perdieron la vida en un descarrilamiento la semana pasada, mientras los investigadores se disponen a examinar la "caja negra" del tren para buscar más pistas sobre el peor desastre ferroviario del país en décadas.

El conductor Francisco José Garzón Amo enfrenta múltiples cargos de homicidio por negligencia. La investigación se ha centrado cada vez más en él y en averiguar por qué no frenó a medida que el tren se acercaba a una curva de alto riesgo.

La caja negra podría aclarar si hubo una falla mecánica o técnica. Los expertos comenzarán a examinarla el martes por instrucciones del juez Luis Aláez, dijo una portavoz del tribunal que pidió no ser identificado según las normas de la corte.

Aláez encausó a Garzón el domingo pero le permitió salir en libertad por la noche sin pagar fianza. Salió del tribunal en un vehículo de la policía, aunque no se sabe a dónde fue trasladado.

Varios periódicos españoles, entre ellos El País, informaron el lunes que el maquinista reconoció ante el juez que el tren iba demasiado rápido, pero que dejó de prestar atención brevemente a la conducción. El portavoz del tribunal dijo que no podía comentar sobre los detalles del testimonio.

Las autoridades dijeron que 70 de las personas que resultaron heridas en el accidente continúan hospitalizadas, 22 de ellas en estado crítico.

Mientras tanto, el príncipe Felipe, su esposa, la princesa Letizia, y la princesa Elena, hermana de Felipe, asistieron a la misa en la catedral de Santiago de Compostela, junto con el presidente del gobierno Mariano Rajoy y otros políticos.

"Todos hemos sufrido", dijo el arzobispo de Santiago, Julian Barrio, a la congregación, al tiempo que calificó el accidente de un golpe devastador.

"Todo tiene sentido en nuestras vidas. No somos un grito en el vacío. El sufrimiento y la muerte parecen hacer estremecer nuestra fe, pero la fe nos dice que nuestro dolor, unido al de Cristo en la cruz, es portador de salvación", afirmó el arzobispo.

Barrio acotó que el siniestro ferroviario provocó que se encogiesen "las almas" cuando se produjo en la víspera de la celebración del apóstol Santiago, patrono de España.

"Nuestra alma buscó en la oración el sosiego para encomendar al Señor los fallecidos, pedir la recuperación de los heridos, implorar el consuelo y la serenidad para las familias de las víctimas", agregó.

Al final de la misa, que duró una hora, los miembros de la familia real se acercaron a los dolientes, los besaron y les dieron la mano.

Cientos de personas se congregaron en la amplia plaza frente a la catedral, con sus dos campanarios majestuosos, donde una pantalla gigante transmitía la misa. Flores, velas y mensajes dejados por dolientes adornaban la reja de hierro de la catedral, y por toda la ciudad había cintas negras en señal de luto.

La imponente catedral, consagrada en 1128, es uno de los templos más venerados del cristianismo y la última escala de El Camino de Santiago, un peregrinaje que ha atraído a los cristianos desde la Edad Media.

La portavoz del tribunal dijo que, antes de tomar testimonio al conductor, las autoridades verificaron todas las llamadas y mensajes efectuados desde el teléfono móvil del hombre.

Por lo menos una foto noticiosa mostró a Garzón hablando por un teléfono celular poco después del accidente. Varios medios de prensa informaron que Garzón le dijo al centro de control ferrocarrilero en una llamada que iba demasiado rápido.

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Los periodistas de The Associated Press Ciaran Giles and Jorge Sainz contribuyeron a este despacho desde Madrid.