Más de dos años después de que su hijo murió en un violento enfrentamiento con la policía, Ron Thomas aún escucha los ecos de esa noche.

Grabaciones de audio y videos de vigilancia tomados durante el incidente muestran a Kelly Thomas de 37 años llamando a su padre casi 30 veces. Mientras transcurren los minutos, los gritos desesperados de Thomas llamando a su padre se convierten en gemidos y de pronto se produce un silencio, cuando queda inconsciente.

Ron Thomas no se hallaba cerca del lugar esa noche en que la policía hizo arrodillar a su hijo, le aplicó corriente eléctrica y lo inmovilizó en una refriega de casi 10 minutos, pero el padre ha estado junto a él desde entonces, exigiendo que se haga justicia y ha llevado el caso a un proceso que se inicia el lunes contra dos agentes policiales involucrados.

A uno de ellos, Manuel Ramos, se le acusa de homicidio en segundo grado, lo que será el primer juicio por homicidio a un policía uniformado en la historia del conservador condado Orange.

"Es como una herida que sigue reabriéndose", destacó Ron Thomas, que dice que a su hijo le diagnosticaron esquizofrenia. "Una de las últimas cosas que pienso es que pudo gemir lentamente: 'Papá me están matando'. Me acuesto por la noche y pienso sobre eso. Te lleva a un punto en que no se puede funcionar y uno sólo llora mucho".

Ramos, de 39 años, se declaró inocente de homicidio en segundo grado y de homicidio involuntario. Jay Cicinelli, de 42 años, se declaró inocente de homicidio involuntario y uso de fuerza excesiva. Ambos tienen libertad bajo fianza. Un tercer agente será juzgado por separado acusado de homicidio involuntario y de fuerza excesiva. Otros tres agentes no fueron acusados.

El caso atrajo la atención nacional por esos días y provocó protestas locales durante meses que llevaron a la renuncia del jefe de policía y a una elección revocatoria en el pequeño pueblo universitario.

Es probable que el juicio de seis semanas vuelva a encender esas pasiones: Un juez ha prohibido que los seguidores de la familia que se hacen llamar "Ejército de Kelly" que vistan camisetas o broches incendiarios y la fiscalía tiene planeado enviar mensajes de Twitter diarios para mantener informado el público sobre el caso.

Thomas a quien algunos llamaban "el loco Kelly era conocido en el vecindario por su desaliñada barba rojiza y ya era una figura conocida por la policía.

El mismos Ramo había sido llamado en siete ocasiones previas para retirarlo de una propiedad privada y Thomas había sido sancionado por infringir la ley, por orinar en una fuente y vandalismo, entre otras faltas.

El altercado que provocó su muerte comenzó con una llamada a la policía porque un hombre trataba de abrir los autos estacionados en el centro de Fullerton para la que se despachó a Ramos. Esa vez, sin embargo, el conflicto escaló y buena parte de él fue grabado por las cámaras de vigilancia que probablemente serán la pieza más importante del juicio.

El fiscal de distrito Tony Rackauckas ha dicho que la investigación recogió las voces de los policías a través de los micrófonos que llevan adosados al uniforme, lo que permitió reconstruir, golpe tras golpe, la "inminente paliza que dio un policía colérico" además de citas textuales de lo que dijeron Thomas y los policías.

Ramos confrontó a Thomas y le dijo que iba a golpearlo, cuando trató de escapar el policía lo derribó y lo golpeó en las costillas.

Cicinelli, quien llegó poco después, está acusado de golpear la cabeza de Thomas con las rodillas en dos ocasiones y hacerle cuatro descargas con la pistola eléctrica antes de pegarle cuatro veces en la cara con la culata del arma. El forense dijo que Thomas murió por una compresión mecánica del tórax, que le hizo imposible respirar normalmente y privó de oxígeno a su cerebro.