Iglesia salvadoreña feliz por proceso de Romero

El arzobispo capitalino, monseñor José Luis Escobar Alas, dijo el domingo que completar la canonización de monseñor Oscar Arnulfo Romero sería lo más grande que puede pasarle a El Salvador.

"La Congregación (para la Doctrina de la Fe) ha expresado que no hay ningún obstáculo, nada que impida la canonización desde el punto de vista doctrinal, que bueno, nos alegra muchísimo", dijo el prelado católico en conferencia de prensa.

Escobar Alas que aclaró no tiene ninguna información oficial sobre el proceso, se refirió a declaraciones publicadas por los medios de comunicación del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano, Gerhard Ludwig Müller, que ha dado luz verde a la beatificación del arzobispo mártir.

"Sin duda que monseñor Romero venga canonizado será lo más grande que le puede pasar a este país, estaríamos inmensamente felices de ese acontecimiento", pero señaló que la decisión está en manos del Vaticano.

"No depende de nosotros, depende de la Congregación para la causa de los Santos, depende del Vaticano", afirmó.

El sábado, el presidente Mauricio Funes expresó su alegría al conocer que el proceso de arzobispo monseñor Romero avanza.

Tras concluirse la parte diocesana en El Salvador, la causa de beatificación de "San Romero de América", como le llaman muchos de sus seguidores, fue presentada al Vaticano en 1996 por el ya fallecido arzobispo Arturo Rivera Damas.

El proceso de beatificación fue aprobado por el Vaticano en mayo de 2005, cuando la Congregación de la Doctrina de la Fe concluyó que Romero fue "un mártir de la Iglesia, asesinado por su fe cristiana".

Pero con la entronización de Francisco el proceso fue desbloqueado el 22 de abril y ahora avanza.

Romero, de 63 años, era sacerdote diocesano. Su lema era "Sentir con la Iglesia" y su evolución estuvo marcada por la posición de la Iglesia en la época, identificada con la Teología de la Liberación, que protegía, pregonaba por y prefería a los pobres.

Romero, llamado también "la voz de los sin voz", fue asesinado el 24 de marzo de 1980 con un disparo al corazón cuando oficiaba misa, un día después de pedir a los militares en una homilía: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz, determinó que el autor intelectual del crimen fue el ya fallecido mayor Roberto D'Abuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país durante 20 años (1989-2099).

Sin embargo, los responsables del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes de ser divulgado el informe de la Comisión en 1993.