Venezuela: piden medida de gracia a ex comisario

El periodista y ex vicepresidente venezolano José Vicente Rangel pidió el domingo al gobierno una medida de gracia o indulto para un ex comisario encarcelado y condenado por la muerte de manifestantes en un fallido golpe de Estado en el 2002.

El ex director de seguridad pública de Caracas, Iván Simonovis, está detenido desde 2004 y en 2009 fue condenado a 30 años de prisión por cargos de complicidad en el asesinato de dos manifestantes del oficialismo, complicidad en el intento de asesinato a otros dos y heridas a docenas.

El del presidente Nicolás Maduro "no es un gobierno represor, todo lo contrario, tiene un profundo sentido humano", dijo Rangel en su programa dominical en la televisora Televen.

Simonovis lleva casi "10 años preso, muy pocos en el país permanecen en la cárcel tanto tiempo y está muy delicado de salud", añadió Rangel, quien fue vicepresidente tras la intentona de abril de 2002.

"¿Qué impide una medida de gracia?" se preguntó Rangel, quien también ocupó a las carteras de Exteriores y Defensa en el gobierno de 14 años del presidente Hugo Chávez, fallecido de cáncer en marzo. Tras las condenas en 2009 que recayeron sobre nueve ex policías, con sentencias de entre 17 y 30 años, Chávez saludó el fallo al afirmar que aunque tarde, se había hecho justicia.

Simonovis, de acuerdo con sus familiares, ha sido sometido a diferentes pruebas médicas en el Hospital Militar en Caracas y a mediados de año fue operado de una peritotinis.

En agosto en una columna escrita en el diario Ultimas Noticias, Rangel hizo el mismo pedido de beneficios para el ex comisario al argumentar que conocía de la responsabilidad de Simonovis por aquellos sucesos, pero que ello no era excusa para no atender una situación de carácter humanitario.

Tanto aliados como adversarios de Chávez figuran entre los 19 muertos el 11 de abril del 2002, cuando una marcha opositora se encontró con una oficialista en el centro de Caracas, cuyo gobierno local y fuerza policial en aquel momento estaban en manos de la oposición. La violencia callejera desembocó en una intentona por parte de militares disidentes, pero Chávez retornó al cargo dos días después de la mano de oficiales leales.

La oposición ha responsabilizado de la violencia de aquella jornada a la Guardia Nacional y a los simpatizantes del oficialismo, que fueron grabados disparando desde un puente. Los chavistas han asegurado que la responsabilidad fue de la policía.