Klinsmann, suspendido en final de Copa de Oro

La selección de fútbol de Estados Unidos no podrá contar con una figura clave el domingo para la final de la Copa de Oro contra Panamá: su técnico.

Jurgen Klinsmann fue suspendido el viernes un partido por el comité disciplinario de la CONCACAF, como resultado de su expulsión en el minuto 87 de la victoria de su equipo por 3-1 sobre Honduras en las semifinales del miércoles.

El entrenador alemán fue expulsado "por mostrar desaprobación hacia el árbitro lanzando la pelota de manera violenta", determinó el comité disciplinario, el cual afirmó que las reglas de la FIFA exigen que alguien echado de un partido sea suspendido para el siguiente encuentro.

La decisión no puede ser apelada.

"No creo que cambie demasiado", dijo el viernes el capitán de Estados Unidos, DaMarcus Beasley. "Siempre es bueno tenerlo en el banco, pero nos aportará su sabiduría antes del partido... se asegurará de que entremos con el pie derecho. Pero no va a ser lo mismo sin ver su rostro en la banca, dándonos instrucciones cuando lo necesitamos y siendo la persona entusiasta que está en el banquillo. Especialmente cuando marcamos o tiene que decirnos si tenemos que cambiar algo".

Klinsmann estaba furioso el miércoles después de que el árbitro no sacó tarjetas por una serie de faltas violentas contra los estadounidenses. Se le podía ver gritando y gesticulando airadamente en dirección al juez; le dijeron que abandonara el terreno después de que estrelló una pelota contra el suelo.

Klinsmann se disculpó más tarde y dijo que actuó debido a la frustración.

"Yo estaba hablando con el árbitro también. No hubo ninguna tarjeta", dijo Beasley. "Me golpearon tres, cuatro veces en la misma secuencia, y sólo sancionó una falta. Así que puedo entender su frustración. Yo estaba frustrado".

Los estadounidenses buscan conquistar su quinto título de la Copa de Oro y también ampliar su foja de 10 victorias consecutivas en todos los partidos.

"Esto es por lo que (Klinsman) vive y muere", dijo Eddie Johnson.

"Es la oportunidad que el fútbol estadounidense ha estado esperando, tener un entrenador con semejante experiencia, que ha jugado al más alto nivel; jugó en equipos grandes y entrenó grandes jugadores, para estar en esta posición para ayudarnos a llegar a donde estamos tratando de ir en el fútbol estadounidense", agregó.