En Jornada de la Juventud, papa honra a ancianos

El papa Francisco introdujo un tema sorprendente durante un evento dedicado a inspirar a los jóvenes: en repetidas ocasiones ha elogiado a las personas mayores como contribuyentes valiosos para el futuro de la Iglesia.

Francisco planteó el tema el lunes en el avión que lo llevaba a Brasil, en unas breves declaraciones a los periodistas destinadas a establecer el tono para la Jornada Mundial de la Juventud. Volvió al tema en un emotivo encuentro el jueves con miles de jóvenes peregrinos de su Argentina natal, cuando calificó a los católicos más jóvenes y mayores como "dos polos" de la humanidad, que tienen mucho que ofrecerse mutuamente. Al hablar el viernes desde el balcón de la residencia del arzobispo de Río de Janeiro, calificó las relaciones entre las generaciones como "un tesoro" e instó a los jóvenes a honrar a sus abuelos.

"Un pueblo tiene futuro si van adelante esos dos puntales. Los jóvenes con la fuerza y los ancianos con la sabiduría de la vida", dijo Francisco en el camino a Río. Añadió que muchas veces se comete una injusticia con las personas mayores, al apartarlas como si no tuvieran nada que ofrecer.

Los estudiosos dijeron que no esperaban oír hablar al papa sobre las personas mayores durante la semana de eventos, pero vieron el asunto como una extensión de su enfoque en la justicia social, el acoger a los marginados y el valorar la vida humana, que según Francisco la sociedad trata a menudo como algo desechable. Pero su énfasis en las personas de mayor edad también puede estar motivado por el reconocimiento de que los habitantes en el mundo están envejeciendo.

"Estoy muy sorprendido por el énfasis que él hace en esto, gratamente sorprendido", dijo Christopher Ruddy, un teólogo de la Universidad Católica de Estados Unidos en Washington. "Está hablando en este punto de un sentido común de la dignidad humana de todas las personas. Este es un fundamento de la enseñanza social de la Iglesia".

Como cardenal, Francisco mostró especial preocupación por los ancianos. En el libro "Sobre el Cielo y la Tierra", una discusión religiosa entre el entonces cardenal Jorge Bergoglio y el rabino argentino Abraham Skorka, el futuro papa dijo que la falta de atención a la salud de las personas mayores equivalía a una "eutanasia encubierta".

Los adultos mayores tienen mucha sabiduría para ofrecer, dijo, pero terminan en un asilo de ancianos como un abrigo que se cuelga en el armario durante el verano.

Francisco ha mostrado una amable deferencia a su predecesor, Benedicto XVI, y también está profundamente dedicado a la memoria de su abuela paterna, a la que reconoce haberle enseñado acerca de Jesús y de la Iglesia. Conserva una nota que ella envió a sus nietos en su breviario recomendándoles orar y observar a María a los pies de la cruz para buscar consuelo en los momentos de desesperación.

En mayo pasado, frente a una multitud en la Plaza de San Pedro, recordó que su abuela lo llevó a una procesión del Viernes Santo cuando era niño, y cuando una representación de Cristo pasaba, dijo: "Mira, él está muerto, pero mañana se levantará".

William Portier, teólogo de la Universidad de Dayton, una escuela marianista en Ohio, consideró el enfoque de Francisco en los ancianos como parte de la "inclusión radical" del papa.

El pontífice dijo a los peregrinos argentinos: "Estamos presenciando una filosofía y una praxis de exclusión de los polos de la humanidad. Exclusión a ancianos, por supuesto, porque no se los cuida. Y exclusión de los jóvenes sin trabajo. ¡El índice de gente sin trabajo es muy grande! No tienen experiencia de la dignidad que se gana por el trabajo".

"Esta civilización excluye a las dos puntas. Ustedes tienen que hacerse valer", dijo Francisco. "Los jóvenes tienen que servir. Luchen por esos valores. Y los viejos, transmitan".

Francisco, junto con otros líderes del mundo, tiene una motivación adicional para esta preocupación.

Para 2050, se prevé que el número de personas de 60 años o más supere el número de personas menores de 15 años en todo el mundo por primera vez en la historia, según un informe de la ONU para la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento. Este cambio se está produciendo a un ritmo diferente en los países más industrializados y los menos desarrollados, pero se espera que sea irreversible, con importantes consecuencias para el crecimiento económico, la vivienda, la salud y mucho más. Los líderes de distintas tradiciones religiosas están estudiando el impacto potencial en sus congregaciones y ministerios.

Además, dentro de Estados Unidos y en otros países occidentales, los católicos mayores son más activos en la Iglesia y asisten a misa en mayor proporción que los jóvenes.

En sus comentarios del viernes, el papa hizo hincapié en compartir la fe entre las generaciones. El viernes fue el día de la fiesta de los padres de la Virgen María, los abuelos de Jesús, los santos Joaquín y Ana. También fue el Día de los Abuelos en muchos países.

"Qué importantes son en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad", dijo Francisco.

El papa también podría estar mostrando preocupación por sí mismo, dijo Portier. Francisco tiene 76 años.

En "Sobre el cielo y la tierra", reconoció que se había convertido en un anciano y dijo que esperaba ser como un vino añejado, no uno echado a perder.

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La periodista de The Associated Press Nicole Winfield contribuyó desde Río y Michael Warren desde Buenos Aires.