Rajoy dice que no dimitirá pese a escándalo

El presidente del gobierno español desestimó el lunes las voces que piden su dimisión, después de que se publicaran mensajes de texto en los que consuela al tesorero del Partido Popular, al que pertenece, y quien está siendo investigado por un fondo ilegal y cuentas bancarias secretas en Suiza.

El episodio de presunta codicia y corrupción ha enfurecido a los españoles, que padecen las medidas de austeridad impuestas por el gobierno y un elevadísimo desempleo en un momento en el que la situación del país no parece estar por mejorar.

Mientras Mariano Rajoy decía a la prensa que no renunciaría, el ex líder del Partido Popular, Luis Bárcenas, declaraba a puerta cerrada en Madrid ante un juez que investiga las acusaciones sobre la existencia de un fondo ilegal que presuntamente se utilizó para hacer pagos secretos en efectivo por decenas de miles de euros a Rajoy y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, entre 2008 y 2010.

Rajoy no quiso hacer declaraciones sobre los detalles, mientras que Cospedal criticó las declaraciones de Bárcenas como nuevas calumnias y mentiras de un presunto delincuente, y rechazó haber recibido pagos en efectivo.

Tras reunirse con el primer ministro de Polonia, Rajoy insistió en que cumplirá con el mandato que el electorado español le dio, y que su gobierno era estable y cumpliría con sus obligaciones.

Rajoy, que dice que ni él ni otras figuras del partido recibieron pagos ilegales, no negó haber intercambiado mensajes de texto con el ahora encarcelado ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas. Sin embargo, insistió en que los mensajes han demostrado que el Estado no cede a chantajes, y que es una democracia seria.

No obstante, de acuerdo con los analistas los mensajes de texto parecen transmitir cierto amiguismo.

"Luis, nada es fácil, pero hacemos lo que podemos. Ánimo", decía uno de los mensajes.

Los analistas están divididos sobre si el escándalo podría llevar a una salida temprana de Rajoy, cuyo partido conservador expulsó al Partido Socialista Obrero Español en 2011 en una victoria masiva que dio al Partido Popular la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y el Senado, sin necesidad de convocar nuevas elecciones hasta finales de 2015.

Si la posición de Rajoy como líder se vuelve insostenible, su partido en teoría podría pedirle que se vaya y elegir a otra persona como presidente de gobierno. Sin embargo, es poco probable que haya cambios en las duras medidas de austeridad adoptadas por el gobierno español para mantener la crisis de la deuda europea al margen.

El escándalo cada vez mayor y sus bemoles han sacudido a los españoles, cuyo país estuvo al borde de un rescate masivo de sus finanzas públicas el año pasado antes de que Rajoy solicitara ayuda por 100.000 millones de euros (130.000 millones de dólares) para rescatar al sistema bancario del país, entre otras medidas adoptadas para salvar al país de la ruina, como subir los impuestos y recortar los servicios públicos.

Las acusaciones de corrupción se suman a una tasa de desempleo del 27% y del doble para los jóvenes de menos de 25 años, además de un malogrado viaje del rey de España para cazar elefantes el año pasado que fue visto como un signo vergonzoso de los excesos reales pese a la situación económica del país.