Cuatro navíos vigilarán Rio durante cita papaL

El viacrucis que oficiará el papa Francisco el viernes en la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, estará vigilada desde el mar por cuatro navíos patrulla, informó el miércoles el Ministerio de Defensa de Brasil.

Los barcos recorrerán la afamada playa carioca de un extremo a otro para revisar embarcaciones que estén en la proximidad del área donde Francisco celebrará el ritual, en el que se espera la presencia de al menos un millón de participantes de la Jornada Mundial de la Juventud.

Según un comunicado del ministerio, el plan de seguridad de la Marina contempla la presencia de otros cuatro navíos y 22 embarcaciones de menor calado a lo largo del litoral del estado de Rio de Janeiro durante la visita del pontífice argentino, quien llegó el lunes a Brasil.

Entre tanto, cerca de 800 infantes de marina harán un patrullaje del control de tránsito a lo largo de las rutas que utilizarán los peregrinos para llegar a Copacabana y la localidad de Guaratiba, al sur de Rio, donde el papa celebrará la misa de cierre de la jornada, el domingo.

Otros 700 militares estarán listos para actuar como fuerza de contingencia y siete vehículos blindados y dos helicópteros darán apoyo logístico y podrán realizar evacuaciones médicas en casos de emergencia, informó el ministerio.

La seguridad ha sido una de las grandes preocupaciones para las autoridades brasileñas durante la visita papal, por la insistencia del pontífice de tener un contacto directo con la población.

Cuando se dirigía desde el aeropuerto al centro de Río el lunes, una multitud se abalanzó al vehículo en el que el papa viajaba, lo que generó temores sobre la seguridad del pontífice.

El equipo de seguridad del santo padre se reunió el martes con autoridades brasileñas, a quienes reafirmaron el deseo de Francisco de que su esquema de protección no le impida tener contacto con los fieles que acuden a verlo.

El propio miércoles, el papa tuvo varios momentos de contacto físico con los feligreses durante su visita al Santuario de Nuestra Señora Aparecida, donde ofició su primera misa internacional desde que asumió el papado.

Al final de la visita a la ciudad de Aparecida, el papa Francisco ordenó que el vehículo abierto en el que viajaba se detuviera para que pudiera besar a algunos niños y saludar a los fieles apostados a ambos lados de la calle.

El hecho ocurrió a la salida del seminario Bom Jesus. Francisco bajó del automóvil y caminó al lado derecho del auto, donde estrechó manos y un feligrés le acercó un niño pequeño, envuelto en un abrigo y un gorro, al que besó.

Después se trasladó al lado izquierdo del carro donde le acercaron otro niño de brazos, que también estaba bien abrigado, y al que también besó, antes de volver al automotor en el que continuó su camino hacia el helicóptero que lo llevó a Sao José dos Campos, en su trayecto de regreso a Rio de Janeiro.

El lunes los escoltas papales empujaron a los fieles que se habían abalanzado sobre el automotor lejos de él.

Las escenas televisadas para millones de católicos en el mundo alarmaron a algunos jerarcas católicos y fieles y abrió un debate sobre el esquema de seguridad del sumo pontífice.

En Aparecida, los fieles se mantuvieron detrás de barreras metálicas resguardadas por la policía, por lo que nadie se pudo acercar al carro papal. A su llegada al santuario, el papa hizo el recorrido muy lento y los escoltas le acercaron cinco niños al carro para que los besara.

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