Paseo de aniversario termina en tragedia en EEUU

Dejaron a sus dos hijos menores con familiares y se fueron a festejar su quinto aniversario de bodas en uno de los destinos más atractivos para los senderistas en el sudoeste de Estados Unidos.

Meses antes, un sorteo había dado a Anthony y Elisabeth Ann Bervel el codiciado permiso para visitar La Ola, una zona rica en formaciones de colorida arenisca cerca de la línea divisoria entre Utah y Arizona.

Pero a pocas horas de comenzar el recorrido un lunes, Elisabeth Bervel, de 27 años, murió de un paro cardíaco, convirtiéndose en el tercer senderista que sucumbe en un mes al brutal calor y la desorientación en una zona en la que los senderos no están señalizados.

Las muertes obligaron a las autoridades a reevaluar los peligros para quienes practican senderismo y quizá realizar una investigación independiente de los riesgos, dijo Kevin Wright, gerente del Monumento Nacional de Vermilion Cliffs.

"En este momento lo consideramos todo", insistió.

Solamente 20 senderistas reciben permiso cada día, una limitación basada en la necesidad para proteger la formación rocosa y mantener la sensación de zona agreste alrededor del que es uno de los lugares más fotografiados en Estados Unidos.

Los senderistas reciben muchas advertencias sobre cómo sobrevivir. Se les proporcionan además fotos de puntos destacados y acceso a ocho guías que pueden mostrar el camino.

"No es como ir al Parque Nacional de Zión y caminar por un sendero pavimentado", dijo Alan Alldredge, sargento de la policía del condado de Kane. "Una vez que se alcanza la formación rocosa, nada distingue el sendero".

"Parece que todo va bien para la gente que va a La Ola", agregó. "Pero por alguna razón, terminan perdiéndose a su regreso".

Los Bervels, residentes en Mesa, Arizona, se perdieron en una ruta de cinco kilómetros (tres millas) de regreso a un sendero, por lo que tuvieron que pasar horas extras bajo un sol abrasador con una temperatura de 38 grados centígrados (90 F.) y elevada humedad, indicó.

Las autoridades dijeron que las piernas de Elisabeth Bervel le fallaron al andar por arena blanda, y su esposo se fue a encontrar una señal para su teléfono celular en busca de ayuda.

No parecía correr peligro de sufrir un ataque cardíaco por calor o agotamiento. Pero las autoridades del condado de Kane dijeron que Anthony Bervel estaba abatido cuando se sentó el lunes por la noche para relatar la tragedia. El número telefónico de Anthony Bervel fue desconectado el martes.

"Este acontecimiento demuestra una vez más el riesgo inherente relacionado con practicar senderismo en el desierto del sur de Utah", señaló la oficina de la policía del condado de Kane en un comunicado. "Pese a que los Bervels intentaron asegurarse que estaban preparados para esta marcha, los elementos demostraron ser más fuertes".

La última muerte ha vuelto a poner en duda el sistema de lotería que hace difícil obtener un permiso de un recorrido que comienza en Utah antes de llegar a La Ola, en Arizona. Más de 48.000 personas presentaron solicitud el año pasado para 7.300 permisos disponibles, según las autoridades.