Un reporte oficial divulgado determinó que el Servicio Secreto, la agencia dedicada a la seguridad de los presidentes de Estados Unidos, no tiene problemas generalizados de conductas sexuales inapropiadas.

No encontramos que esa mala conducta sea generalizada La investigación del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna (DHS) sostuvo que los casos de mala conducta, como los realizados por una docena de agentes durante el viaje del presidente Barack Obama a Cartagena en 2010, no son una constante.

"Aunque empleados individuales se han enfrascado en mala conducta o comportamientos inapropiados, no encontramos que esa mala conducta sea generalizada", refiere el reporte de 145 páginas.

El Inspector General dijo que tampoco encontró evidencia de que el liderazgo del Servicio Secreto haya alentado un ambiente que tolera un comportamiento inapropiado.

En relación con el incidente de Colombia, cuando agentes encargados de la seguridad presidencial contrataron prostitutas sin pagarles, el reporte consideró que no se trata de incidentes generalizados dentro de la institución.

Pero las conclusiones del reporte, basado en una encuesta anónima entre personal del Servicio Secreto, no fueron compartidas en el Senado.

"Este reporte confirma que existe una cierta subcultura del Servicio Secreto que se involucra en comportamiento riesgoso que podría poner en peligro la seguridad nacional y la misión del Servicio Secreto", señaló la senadora republicana de Maine, Susan Collins.

El reporte recomendó en todo caso que el liderazgo del Servicio Secreto monitoree el consumo excesivo de alcohol y la conducta entre sus miembros.

Extiende sus funciones

Creado en 1865 para combatir a los falsificadores de dinero, el Servicio Secreto ha extendido sus funciones y desde 1901 tiene a su cargo la custodia de los presidentes luego del asesinato del mandatario William McKinley.

Recientemente se creo el cargo de Oficial de Integridad en JefeCon más de seis mil empleados y un presupuesto de más de mil 500 millones de dólares, el Servicio Secreto creó recientemente el cargo de Oficial de Integridad en Jefe, para identificar patrones de comportamiento inapropiado en la institución.

De los agentes involucrados en el escándalo de Cartagena, nueve fueron forzados a renunciar y tres exonerados.