Afganistán realiza campaña de rehabilitación para adictos

Policías y trabajadores de salud en Afganistán recorren dos veces al año las calles de Kabul y áreas bajo puentes para recoger a drogadictos y conseguirles ayuda.Los jóvenes, la mayoría de los...

Policías y trabajadores de salud en Afganistán recorren dos veces al año las calles de Kabul y áreas bajo puentes para recoger a drogadictos y conseguirles ayuda.

Los jóvenes, la mayoría de los cuales sobreviven en las calles buscando comida en la basura y mendigando o robando para sustentar la adicción, son llevados a un centro de rehabilitación donde se pasan los próximos tres meses tratando de dejar el hábito antes de ser reunidos con sus familias.

El proceso es parte de una nueva campaña en un país con una de las tasas más altas de abuso de drogas en el mundo, con aproximadamente 3 millones de adictos, en una población de 30 millones de personas. Afganistán es además la mayor fuente mundial de opio y heroína.

El martes, la policía recogió en Kabul a más de 150 adictos, de acuerdo con Abbas Farasoo, vocero del departamento antinarcóticos del país.

En el centro de rehabilitación, los jóvenes reciben entrenamiento laboral, mayormente como carpinteros y mecánicos de autos, dijo Farasoo. Los retos que enfrentan son enormes, admitió, y el número de adictos en Kabul sigue subiendo.

Se piensa que existen unos 40.000 consumidores de drogas intravenosas en Afganistán, lo que les hace vulnerables a VIH y otras infecciones. La ONU estima que alrededor de 7.000 personas en el país viven con VIH y piensa que la epidemia está centrada entre quienes se inyectan drogas.

Para las autoridades, la lucha contra los narcóticos es además una lucha contra el Talibán, que controla el tráfico de opio y heroína desde el sur del país, donde están los cultivos de adormidera. El Talibán libra una batalla contra el gobierno afgano desde el 2001.

El creciente control que el grupo extremista tiene en el sur del país significa que las gestiones de erradicación de cultivos han quedado suspendidas casi totalmente y el cultivo ha aumentado 10%.

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El periodista de The Associated Press Amir Shah en Kabul contribuyó.