EEUU y México anuncian acuerdo para administrar el Colorado

Estados Unidos y México anunciaron el miércoles un acuerdo para preservar el sobreexplotado río Colorado, según el cual invertirán millones de dólares en proyectos ambientales y de conservación, y...

Estados Unidos y México anunciaron el miércoles un acuerdo para preservar el sobreexplotado río Colorado, según el cual invertirán millones de dólares en proyectos ambientales y de conservación, y establecerán planes para hacer frente a periodos de escasez por sequía y cambio climático.

Estados Unidos se comprometió a invertir 31,5 millones de dólares en infraestructura hidráulica en México, como revestir las acequias con concreto para reducir las filtraciones y mejorar el equipo de irrigación para que utilice menos agua.

El agua ahorrada sería compartida por los usuarios de ambas naciones, así como en proyectos de restauración ambiental.

Además, el acuerdo asigna hasta 260 millones de metros cúbicos (210.000 acres-pie) de agua a proyectos ambientales. Una familia estadounidense promedio cubre sus necesidades con 1.200 metros cúbicos (un acre-pie) de agua al año.

Las dos naciones, junto con una coalición de fundaciones caritativas, acordaron contribuir con 18 millones de dólares en total para conservación, investigación y monitoreo ambiental.

El acuerdo por nueve años es una modernización del tratado de 1944 que regula cómo los gobiernos de Estados Unidos y México comparten y administran el río, el cual fluye a través de los dos países. También amplía una enmienda de 2012 que expira al término de este año.

Los detalles del nuevo acuerdo fueron anunciados en una conferencia en Santa Fe, Nuevo México.

El río Colorado es vital para el suroeste de Estados Unidos y para el noroeste de México. Suple de agua a cerca de 40 millones de estadounidenses y a 16.300 kilómetros cuadrados (6.300 millas cuadradas) de campos agrícolas tan sólo en Estados Unidos. Las cantidades de México no estaban disponibles por el momento.

El río nace en las montañas de Colorado y recorre 2.250 kilómetros (1.400 millas) hasta los estados de Sonora y Baja California, en México.

El acuerdo es un compromiso con las futuras generaciones para resolver los problemas de río y que “no se diga que nuestra generación se quedó con los brazos cruzados”, dijo Roberto Salmón, el representante de México en la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), que tiene miembros de ambos lados de la frontera y supervisa los acuerdos sobre fronteras y ríos entre México y Estados Unidos.

Edward Drusina, el representante estadounidense, dijo que el acuerdo proporciona más seguridad a los administradores del agua que batallan para lidiar con las condiciones cambiantes.

“No es necesariamente la solución completa para el sistema porque no sabemos lo que está a la vuelta de la esquina”, indicó.

El pacto permite que México almacene parte de su agua en el lago Mead en Estados Unidos si no puede utilizarla de forma inmediata, y podría retirarla después, sujeto a algunas condiciones.

Esto resulta importante porque México tiene pocas reservas en el noroeste del país, dijo Osvel Hinojosa, miembro del grupo de conservación mexicano Pronatura Noroeste.

Las fundaciones caritativas “están ansiosas de hacer su parte para asegurarse de que el acuerdo se implemente y sea exitoso”, señaló Ted Kowalski, director de la Iniciativa Río Colorado de la Fundación de la Familia Walton, WFF por sus siglas en inglés, y uno de los grupos involucrados.

Otras fundaciones que participan en el acuerdo son la Fundación S.D. Bechtel Jr., la Fundación Flora Hewlett, la Fundación Gordon y Beatty Moore, la International Community Foundation y la Water Foundation.

El acuerdo establece otras disposiciones, como que ambas naciones deberán desarrollar planes específicos para hacer frente a la escasez de agua en el río por las sequías y el cambio climático, y los dos gobiernos acordaron compartir los recortes del abastecimiento de agua o algún excedente en el río.

La CILA estudiará las formas para reducir los niveles de sal en el río Colorado. El agua recoge sal del suelo cuando se utiliza para irrigación y se devuelve al río. Si tiene demasiada sal, se vuelve inutilizable para la agricultura y para consumo humano.

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Elliott informó desde Denver, Colorado.