Minoristas canadienses miran con temor a cambios en el TLCAN

Un canadiense que busque unos zapatos de caballero de gama alta puede comprarlos en una gran cadena de tiendas en Estados Unidos o conseguirlos por un 25% menos en el bullicioso centro comercial...

Un canadiense que busque unos zapatos de caballero de gama alta puede comprarlos en una gran cadena de tiendas en Estados Unidos o conseguirlos por un 25% menos en el bullicioso centro comercial Eaton Centre, en el centro de Toronto.

Pero esa ventaja de precios podría desaparecer, lo que plantea un panorama de potencial devastador para los minoristas canadienses, si Estados Unidos consigue uno de los principales cambios que quiere en las renegociaciones del Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte con sus dos vecinos.

Para proteger sus empresas nacionales, Canadá impone ahora un impuesto sobre cualquier producto de más de 16 dólares en moneda estadounidense. Las autoridades en Washington quieren elevar ese límite libre de impuestos a 800 dólares, ampliando de forma drástica la cantidad de bienes de consumo sin impuestos adicionales que se envían al norte.

Es un aspecto relativamente discreto de las conversaciones para reformar el tratado comercial, que entraron en la tercera ronda de reuniones esta semana en Ottawa. Pero es de una enorme importancia para los propietarios de tiendas en Canadá, que temen que lleve a más clientes hacia las más grandes tiendas por internet con sede en Estados Unidos.

“Las tiendas canadienses se convertirán en un muestrario”, dijo Larry Rosen, director general de la cadena de moda masculina Harry Rosen. “La gente entrará y se probará las cosas que le gustan y después se irá a casa y las encargará por internet sin impuestos a la venta ni aranceles”.

Karl Littler, portavoz del Consejo de Minoristas de Canadá, dijo que elevar el límite de impuestos sería “un incentivo para comprar prácticamente en cualquier lugar salvo en Canadá”.

Rosen dijo que sería como competir con una gigantesca tienda libre de impuestos. No cree que nadie esté lo bastante loco como para pagar más por un traje de Zegna en sus tiendas de Canadá si puede conseguirlo más barato de empresas estadounidenses que dominan el mercado en internet.

Sin embargo, muchos consumidores canadienses están deseando tener precios más bajos, y 15.000 han firmado una petición en apoyo de subir el límite tributario.

“Yo compraría mucho más por internet si se retirasen los impuestos”, dijo Ken Chuba, operador de maquinaria pesada en Manitoba. “Conozco muchísima gente que piensa como yo”.

Los zapatos de lujo no son el único producto más caro si se pide por internet a Estados Unidos. Una gorra de béisbol de los Dodgers de Los Ángeles cuesta un 35% más si se pide a Estados Unidos que si se compra en una tienda de Eaton Centre, y una sudadera de los Azulejos de Toronto cuesta un 20% más.

Los impuestos van desde un 6% para los libros a un 21% por moda y calzado.

Peter Simons, director general de Simons, una empresa familiar de moda fundada hace 175 años en Quebec, señaló que el hecho de que se esté siquiera considerando eliminar los impuestos a las gigantes online estadounidenses ofrece “una visión muy triste sobre la escasa comprensión de lo profunda que es la revolución tecnológica por la que pasamos”.

Minoristas de toda clase en Norteamérica se ven en dificultades ante la tendencia de los consumidores a comprar menos en tiendas físicas y más por internet.

Simons argumentó que los gigantes estadounidenses como Amazon no necesitan la ventaja de librarse de los impuestos en Canadá.

“¿Por qué va uno a darle esa ventaja a la nueva economía? ¿Porque son jóvenes empresitas de tecnología? Vamos. Esto son titanes”, dijo.

Amazon y la gran firma de comercio electrónico eBay han hecho presión para que se suba el umbral de los impuestos en Canadá, que es uno de los más duros en naciones industrializadas. Tanto eBay como Amazon declinaron hacer comentarios al respecto, aunque eBay había emitido antes un comunicado indicando que el cambio sería una victoria para los consumidores.

La economista de Scotiabank Adrienne Warren dijo que no esperaba que los impuestos sobre la venta se incluyeran en el texto final del nuevo TLCAN porque pondría a los minoristas canadienses en una considerable desventaja y era improbable que los negociadores canadienses lo aceptaran.

“No veo que eso vaya a ocurrir. Hablamos de conceder una ventaja de entre el 5 y el 15% a los minoristas estadounidenses sobre los minoristas canadienses”, señaló, refiriéndose a los impuestos sobre la venta, que difieren de provincia a provincia.

Scotty Greenwood, una exdiplomática estadounidense que preside el Consejo de negocios Canadiense-estadounidense, dijo que Canadá está siendo hipócrita porque el país suele defender los beneficios del libre comercio y se indigna cuando Estados Unidos adopta una medida proteccionista. Ella se mostró de acuerdo en que los productos enviados a Canadá estuvieran sujetos a impuestos, pero que las tasas sobre la importación son injustas.

“Si estoy en Estados Unidos y quiero comprar un traje de Harry Rosen, puedo comprarlo y no me veo penalizada por mi gobierno, pero si vivo en Canadá y quiero comprar algo de Estados Unidos que no pueda conseguir en Canadá, me penalizan”, señaló.