El huracán Irma azota Cuba; Florida se alista para el golpe

El poderoso huracán Irma azotó Cuba el sábado con vientos ensordecedores, ocasionando importantes daños materiales y una lluvia incesante, acompañada de marejadas que empujaron el agua del mar tierra...

El poderoso huracán Irma azotó Cuba el sábado con vientos ensordecedores, ocasionando importantes daños materiales y una lluvia incesante, acompañada de marejadas que empujaron el agua del mar tierra adentro e inundaron casas en su avance rumbo a Florida.

Además, Irma golpeó con una fuerte penetración de mar a la capital, la ciudad más densamente poblada del país, y otros puntos del occidente de la isla antes de girar hacia Estados Unidos.

El ojo del meteoro tocó tierra el viernes por la noche en los cayos del centro norte de Cuba desplazándose por 36 horas a lo largo de la costa del litoral, siempre con dirección hacia el noroeste.

Testigos dijeron que en la ciudad de Caibarien, en el centro del país, se derrumbó el museo provincial al tiempo que volaban farolas, postes de luz y tejas de cubiertas de casas. El agua ingresó unos 500 metros (1.640 pies) mar adentro.

Por todo el oriente y el centro del país se reportaban torres de telecomunicaciones en el suelo, árboles derribados sobre los caminos, viviendas destruidas, toneladas de escombros y amasijos de madera, inundaciones con olas de hasta seis metros (19 pies) y ráfagas de viento de 256 kilómetros (159 millas) por hora.

Infraestructura turística _la principal fuente de ingresos del país_ de la costa norte, entre la más visitada por viajeros, sufrió afectaciones importantes pero aún no cuantificadas. Incluso el pedraplén (camino sobre una cimentación de piedras) que une a la isla de Cuba con los Cayos del Rey quedó destruido.

Una termoeléctrica en Camagüey se estropeó y no podrá volver a arrancar, y el polo turístico de Santa Lucía estaba “devastado”, reconocieron testigos.

La provincia de Las Tunas quedó desconectada del sistema energético nacional, y en muchos puntos del territorio se perdieron las comunicaciones y los datos. También se reportaron daños en los cultivos de plátanos y de caña de azúcar, así como destrucción de infraestructura agrícola.

Más de un millón de personas estaban en albergues _incluidas cuevas a cargo de las fuerzas armadas_ o casas de vecinos o amigos.

Mientras, en el litoral occidental que incluye a La Habana, muchas personas abandonaron sus hogares en las barriadas limítrofes al Malecón en autobuses azules, y algunos vecinos tapiaron sus casas con bloques y cemento a la espera del paso de Irma.

Unos 10.000 residentes del Malecón fueron evacuados, ya que se esperaban olas de nueve metros (30 pies) de alto. En la capital muchos barrios se quedaron sin energía eléctrica.

No se reportaban muertes en Cuba, pero a su paso por el Caribe desde el jueves Irma dejó al menos 22 víctimas fatales.

En su estela, otra tormenta poderosa más al oeste _el huracán José, de categoría 4_ amenazaba a las islas caribeñas que apenas buscaban recuperarse de la devastación que dejó Irma, aunque se pronostica que no constituirá un peligro para las grandes Antillas.

Ante la seguidilla de ciclones, los residentes en todo el Caribe tuvieron que buscar refugio desesperadamente.

En San Martín, una isla dividida entre Francia y Holanda y donde se vaticina que el huracán José traerá lluvias torrenciales y olas de cinco a seis metros (16 a 19 pies), nadie entraba ni salía en avión o en barco.

El último avión que llegó el viernes al maltrecho aeropuerto de Grande-Case de Saint Martin, en la parte francesa, trajo socorristas para ayudar con la reconstrucción, así como especialistas que buscan restablecer el suministro de agua y la electricidad de la isla. Las madres y los niños que aún permanecían en la zona fueron trasladados el viernes en pequeños aviones con capacidad para 40 personas.

En Florida, hacia donde se pronostica llegará el ciclón a partir del domingo, había una evacuación masiva para prevenir lo que muchos temen pudiera ser un impacto catastrófico. Los evacuados atascaron las autopistas interestatales de toda Florida y Georgia hasta Atlanta.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos dijo que la tormenta perdió velocidad después de rozar la costa norte de Cuba, pero que sus vientos probablemente se fortalecerían a medida que se acerca a la península estadounidense.

Para los expertos, lo más probable es que el ojo de Irma golpee los Cayos de Florida, el suroeste del estado y la región de la bahía de Tampa el domingo. Para el sábado en la noche ya se sentían vientos huracanados en los cayos.

Irma dejó destrozos por todo el Caribe en casas, tiendas, carreteras y escuelas. Provocó cortes de luz, de agua y de conexión telefónica; dejó varados a miles de turistas y despojó a los árboles de sus hojas, en un paisaje inquietante de devastación salpicado de trozos de metal y madera rota.

El viernes se reportaron saqueos y disparos en San Martín y se impuso un toque de queda en las Islas Vírgenes estadounidenses.

Puerto Rico y República Dominicana no reportaron graves daños después de que Irma pasara por allí.

Muchos vecinos y turistas más al este seguían tratando de recuperarse después de que la tormenta asolara algunos de los complejos tropicales más exclusivos del mundo, conocidos por su agua azul turquesa y su frondosa vegetación. Entre ellos estaban San Martín, San Bartolomé, Santo Tomás, Barbuda y Anguilla.

Muchas de las víctimas de Irma huyeron de las islas en transbordadores y botes de pesca por temor al huracán José.

En Barbuda, una isla de coral que apenas sobresale 38 metros (125 pies) del nivel del mar, las autoridades ordenaron evacuar a sus 1.400 habitantes a la vecina Antigua.

Once de las muertes se reportaron en San Martín y Bartolomé, cuatro en las Islas Vírgenes estadounidenses, cuatro en las Islas Vírgenes británicas, una en Anguilla y otra en Barbuda.

Además, un surfista profesional de 16 años se ahogó el martes en Barbados cuando surfeaba grandes olas generadas por Irma.

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Los periodistas de The Associated Press Ben Fox en Miami; Ian Brown en Santo Tomás, Islas Vírgenes Británicas; Dánica Coto, en San Juan, Puerto Rico; y Seth Borenstein en Washington contribuyeron a este despacho.