Resurge en NYC una iglesia destruida en los ataques del 11-S

Una iglesia ortodoxa griega en construcción junto al monumento del World Trade Center resplandecerá de noche como un faro de mármol cuando se la inaugure el año próximo. Será un paso más en la...

Una iglesia ortodoxa griega en construcción junto al monumento del World Trade Center resplandecerá de noche como un faro de mármol cuando se la inaugure el año próximo. Será un paso más en la prolongada reconstrucción del lugar donde se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

El Santuario Nacional San Nicolás, diseñado por el célebre arquitecto Santiago Calatrava, reemplazará una pequeña iglesia que fue aplastada por el derrumbe de la Torre Sur del World Trade Center. Será un lugar de oración para los creyentes ortodoxos griegos, pero recibirá a personas de cualquier creencia que quieran recordar a las vidas perdidas en los ataques.

“Es una iglesia muy importante debido a lo que sucedió aquí”, dijo Jerry Dimotriou, director ejecutivo de la Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Estados Unidos, que supervisa 540 parroquias y 1,5 millones de fieles en todo el país. Quizá la gente quiera detenerse a rezar después de visitar el vecino Museo y Monumento Nacional 11 de Septiembre. “Les daremos un lugar donde sentarse dentro de una iglesia”, dijo Dimitriou.

La multitud que acudirá el lunes a la ceremonia por el 16to aniversario de los ataques podrá ver la iglesia en construcción, que por ahora es una estructura cubierta de concreto y madera contrachapada.

Es una de las piezas inconclusas de la reconstrucción del enorme lugar, que ahora consiste de árboles, piedra lustrada y torres de vidrio.

Dos de las cuatro torres previstas ya están abiertas. La inauguración de la tercera, con Spotify como inquilino principal, está prevista para mediados de 2018. Falta construir la cuarta torre y un centro para las artes teatrales.

La iglesia, en un parque en el borde sur del lugar, es la segunda construcción de Calatrava en el lugar.

La estación ferroviaria con forma de ave, llamada Oculus, fue inaugurada en marzo de 106 y se ha vuelto una atracción turística, aunque algunos detractores dicen que 4.000 millones de dólares fue un precio excesivo para una estructura que parece un centro comercial más que una estación de trenes.