México y Centroamérica preocupados por cancelación del DACA

Los gobiernos de México, El Salvador y Guatemala lamentaron el martes el anuncio de la cancelación de DACA, programa que evitó durante años la deportación de miles de jóvenes nacidos en sus países...

Los gobiernos de México, El Salvador y Guatemala lamentaron el martes el anuncio de la cancelación de DACA, programa que evitó durante años la deportación de miles de jóvenes nacidos en sus países pero criados en Estados Unidos.

A todos les preocupa la situación jurídica en la que quedan unos 800.000 jóvenes, 80% de ellos mexicanos y todos conocidos como ‘dreamers’, que han crecido, estudiado y trabajado protegidos por este beneficio cuya iniciativa fue lanzada por Barack Obama en 2012 y acaba de ser anulada por su sucesor, Donald Trump.

En un comunicado emitido poco después del anuncio del secretario de Justicia, Jeff Sessions, México expresó su “profunda preocupación” por la decisión y anunció acciones para apoyar tanto a los que se queden en Estados Unidos como para los que regresen de forma forzada o voluntaria y a los que ayudará con becas, empleos y facilidades administrativas.

“México recibirá con brazos abiertos a los jóvenes que regresen” y los ayudará a “integrarse plenamente en el país”, aseguró el presidente Enrique Peña Nieto a través de su cuenta de Twitter en la que también expresó su reconocimiento a los jóvenes DACA que “contribuyen al desarrollo del país al que llegaron en su infancia”.

A partir del miércoles, la mayor preocupación es que empiece “una cacería de brujas”, dijo el subsecretario mexicano para América del Norte, Carlos Manuel Sada.

Las autoridades estadounidenses les han asegurado “que no va a haber una acción deliberada” contra los afectados, agregó, pero es delicado el hecho de que tengan todos los datos de estas personas, con lo que estarán en una situación mucho más vulnerable que cualquier otro indocumentado.

Ante esta realidad, Sada aseguró que trabajarán “por la vía diplomática y siempre en estricto apego a derecho” para intentar que promover una “solución permanente” para estas personas cuyo destino está ahora en manos de los legisladores estadounidenses.

México estima que tiene 625.000 ‘dreamers’ acogidos al DACA, El Salvador más de 30.000 y Guatemala 20.000. Los jóvenes ingresaron a Estados Unidos sin autorización siendo niños y se han labrado un futuro profesional, pagan impuestos y generan beneficios para el país. De ahí que el ejecutivo guatemalteco se mostrara especialmente preocupado por las implicaciones económicas de la medida, según dijo en un comunicado.

Líderes empresariales estadounidenses --de compañías como Apple, Amazon, AT&T o Facebook-- enviaron el 31 de agosto una carta a Trump en la que enfatizaban que los ‘dreamers’ eran “fundamentales” para sus compañías, que al menos el 73% de las 25 mejores empresas (según la revista Fortune) cuentan con receptores de DACA y que el PIB de Estados Unidos podría perder 460.300 millones de dólares sin ellos.

El gobierno mexicano ha dicho que “redoblará sus esfuerzos” para garantizar “la más amplia protección consular” de todas esas personas, incluida su representación legal y se comprometió a tener un “diálogo permanente” con el legislativo estadounidense en busca de una “solución permanente y definitiva”.

El embajador mexicano en Washington, Gerónimo Gutiérrez, señaló que desde que empezó el periodo legislativo en curso en enero han sido presentados 11 proyectos de ley en el Congreso estadounidense para darle una protección permanente a los “dreamers” algo que podría concretarse en un proyecto de ley durante los próximos seis meses.

“Existen actores políticos relevantes a favor de encontrar una solución”, declaró en conferencia de prensa. “El hecho de que haya un compás de espera específico y un plazo perentorio pueden animar a esta opción”.

México ya mandó cartas a senadores y congresistas para abogar por una solución legislativa al tema.

Por su parte, el canciller salvadoreño Hugo Martínez aseguró desde su país que dirigirá todas sus energías a ese mismo fin.

“Vamos a resaltar que no es una población problemática, que es una población integrada, que ha asumido las leyes, las culturas, las disposiciones de Estados Unidos y que están realizando estudios para ser una población económicamente activa, una mano de obra calificada”, subrayó en conferencia de prensa.

Mientras muchos “dreamers” se manifestaban en distintos puntos de Estados Unidos, en Ciudad de México un puñado de sus familiares y amigos hacían lo mismo.

"¿Cómo les puedes decir a más de 800.000 muchachos que sus sueños están rotos?, se preguntaba María del Carmen Ruiz ante la embajada estadounidense.

Ruiz dijo sentirse "frustrada y enojada" porque dos de sus hijas “están exponiendo sus vidas por Estados Unidos”, ya que son miembros de las fuerzas armadas, mientras a su otro hijo, un ingeniero protegido por el DACA, “le están diciendo, tu futuro se acabó".

Para otra de las manifestantes, Leny Alvarez, se trata de una “bofetada” del gobierno de Donald Trump que demuestra que “el discurso racista ganó”.

El ejecutivo mexicano se mostró, no obstante, confiado en lograr acuerdos con los legisladores porque, aunque “desde el inicio de la administración hemos estado sujetos a una serie de tuits", afirmó Carlos Manuel Sada, también se han abierto espacios de diálogo.

Sin embargo, para Tomás Milton Muñoz Bravo, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad Nacional Autónoma de México, es preocupante que la decisión quede ahora en manos del legislativo porque Congreso y Senado llevan más de una década sin ponerse de acuerdo en temas migratorios.

Entre las medidas anunciadas por México para los que regresen está una bolsa especial de empleo a través de los consulados, un programa de crédito para jóvenes emprendedores o los que ya tengan negocios en Estado Unidos, la revalidación inmediata de títulos y el acceso a la educación sin trámites, ofertas de becas en México y otros países y afiliación al seguro popular.

Pero no todos ven tan sencillo ese retorno a un país que esos jóvenes no conocen, ni que estas medidas se concreten. Aquí “no hay oportunidades ni de trabajo ni de estudio”, decía María del Carmen Ruiz.

“México no está listo para recibir a los jóvenes”, agregó Leny Alvarez frente a la embajada estadounidense.

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Los periodistas de AP Luis Alonso Lugo, Sonia Pérez D. y Marcos Alemán colaboraron con este despacho desde Washington, Guatemala y El Salvador.