Unos 123.000 rohingyas han huido de la violencia en Myanmar

Unos 123.000 refugiados rohingyas han cruzado a Bangladesh huyendo de la violencia en Myanmar, según indicó el martes la agencia de refugiados de Naciones Unidas, que revisó al alza su estimación...

Unos 123.000 refugiados rohingyas han cruzado a Bangladesh huyendo de la violencia en Myanmar, según indicó el martes la agencia de refugiados de Naciones Unidas, que revisó al alza su estimación anterior.

La cifra, más alta que las 87.000 personas calculadas el día anterior, es el resultado de nuevos y más precisos recuentos realizados por cooperantes en campos de refugiados establecidos e improvisados, explicó la portavoz de ACNUR Vivian Tan. No implicaba que los 36.000 nuevos refugiados hubieran llegado en 24 horas.

Aun así, señaló, “Las cifras son muy preocupantes. Están subiendo muy deprisa”.

Miles de personas cruzan a diario la pantanosa frontera tras atravesar bosques y arrozales para ponerse a salvo en Bangladesh. Otras intentaban cruzar el río que separa los dos países y al menos varias docenas se ahogaron en el intento.

Los campos de refugiados más antiguos y establecidos, que acogen a miembros de esta minoría desde la década de 1990, ya han alcanzado su capacidad. Decenas de miles de recién llegados que no tenían dónde ir se cobijaban en campamentos improvisados, en callejones de los pueblos o en carreteras y campos al aire libre

La última oleada de llegadas comenzó el 25 de agosto, cuando insurgentes rohingya atacaron puestos policiales de Myanmar, haciendo que las fuerzas de seguridad lanzaran “operaciones de limpieza” como represalia.

Las fuerzas de seguridad de Myanmar y los insurgentes rohingya se acusan mutuamente de cometer atrocidades en la última semana.

Los refugiados que llegaban a Bangladesh hablaban de casas incendiadas y de que los soldados dispararon de forma indiscriminada en sus pueblos.

Los rohingya han sufrido discriminación en Myanmar desde hace años, pero una sangrienta revuelta en 2012 forzó a más de 100.000 personas a huir a campos de desplazados en Bangladesh, donde muchos siguen viviendo.