El consejo municipal de Toronto votó el lunes para despojar al alcalde Rob Ford, el centro de varios escándalos, de muchas de sus facultades tras un acalorado debate en el que derribó a una concejal.

Ford calificó la medida como un "golpe de Estado" El concejo aprobó por abrumadora mayoría en una serie de votaciones cortar el presupuesto de su oficina en 60% y permitir que personal del alcalde se una al vicealcalde.

Ford, de 44 años, ahora no tiene ningún poder legislativo, pues ya no preside la comisión ejecutiva.

El alcalde retiene su puesto y su capacidad para representar a Toronto en las funciones oficiales.

Ford calificó la medida como un "golpe de Estado" y prometió dar "guerra sin cuartel" en la próxima elección.

"¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza!"

Toronto ha sido un hervidero con el melodrama de Ford desde mayo, cuando los medios de comunicación informaron que aparecía en un vídeo fumando crack.

El debate sobre las mociones se volvió acalorado cuando Ford caminó por la casa consistorial y se enfrascó en discusiones con el público presente. El presidente del pleno pidió al personal de seguridad que desalojara la galería y se dictó un receso. Los miembros del público le gritaron "¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza!" al alcalde.

Ford arremetió hacia la galería y derribó a la concejal Pam McConnell. Posteriormente le ayudó a ponerse de pie.

Otro concejal le pidió a Ford que se disculpara. Ford dijo que estaba corriendo para defender a su hermano, el concejal Doug Ford.

"La levanté", dijo. "Corrí porque pensé que mi hermano tenía un altercado".

Visiblemente conmocionada después de ser atropellada por Ford, McConnell, una sexagenaria de complexión delgada, dijo que nunca previó el caos que se desencadenó.

"Este es el asiento de la democracia, no una cancha de futbol. No estaba preparada. Por fortuna, el personal del alcalde estaba enfrente e impidieron que me golpeara la cabeza contra el muro. Sólo necesito sentarme", dijo McConnell.

El concejo municipal no tiene facultades para destituir a Ford a menos que se le declare culpable de un delito. Pero ha buscado imponerle la sanción más severa a su alcance después de recientes revelaciones de consumo de drogas y sus continuos exabruptos.