ONU: Reintegrar a exguerrilleros colombianos es prioritario

El reto más urgente tras la entrega de las últimas armas de las FARC es reintegrar a los 10.000 ex combatientes a la sociedad, un proceso que será difícil, dijo el viernes el enviado especial de la...

El reto más urgente tras la entrega de las últimas armas de las FARC es reintegrar a los 10.000 ex combatientes a la sociedad, un proceso que será difícil, dijo el viernes el enviado especial de la ONU para Colombia, Jean Arnault.

Los miembros de las FARC tienen “una profunda sensación de incertidumbre” sobre su seguridad física y su futuro económico luego del desarme, dijo Arnault al Consejo de Seguridad.

La ceremonia del martes en la que observadores de la ONU cerraron los últimos contenedores de armas de las FARC puso a Colombia un paso más cerca de dar la vuelta a la página en el conflicto armado más antiguo de Latinoamérica, el cual ocasionó al menos 250.000 muertes y 60.000 desapariciones de personas, así como el desplazamiento de más de siete millones.

Después de años de espinosas negociaciones, los rebeldes llegaron a un acuerdo con el gobierno el año pasado para convertirse en un partido político. En enero de 2016, antes del acuerdo, el gobierno colombiano y rebeldes de las FARC solicitaron conjuntamente a la ONU que monitoreara cualquier cese al fuego y proceso de desarme, una solicitud inusual de ayuda al organismo internacional, pero que fue aceptada.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos pidió a la ONU hace unos días que estableciera una nueva misión enfocada en la reintegración de los ex guerrilleros y en garantías de seguridad más amplias.

El Consejo de Seguridad dijo el viernes que trabajará en los próximos días hacia “una respuesta positiva” al pedido de Santos.

Los miembros del Consejo de Seguridad recibieron con agrado la deposición de armas de las FARC y la calificaron como "un avance vital", y urgieron a las partes y a todos los colombianos a unir esfuerzos para apoyar la implementación del acuerdo de paz.

Arnault dijo que el secretario general Antonio Guterres ha reiterado que la reintegración es una “tarea abrumadora”, especialmente a la luz de las arraigadas economías ilegales, la existencia de grupos armados y la violencia contra líderes sociales.

La reintegración de combatientes es "el primero y más urgente reto", pero el proceso de paz "debe también responder a las necesidades y expectativas de los sectores más vulnerables de la sociedad colombiana", señaló Arnault.

Dijo que la ONU está de acuerdo con el gobierno de Colombia en que el enfoque debe estar en el despliegue de fuerzas de seguridad para proteger a las comunidades más afectadas por la guerra y establecer el imperio de la ley, llevar bienes y servicios a áreas rurales mucho más allá de su alcance, y cumplir la promesa de justicia a las víctimas del conflicto.

En cuanto a la ONU, Arnault dijo que con la entrega de las últimas armas individuales de los combatientes rebeldes, la misión del organismo y las FARC, con apoyo de las fuerzas armadas y la policía de Colombia, pueden ahora dedicar toda su atención a deshacerse de cientos de escondites de armas, recolectar las armas que estén ahí, y destruir explosivos y armamentos inestables.

"Hasta ahora se han visitado 81 escondites de armas y se ha destruido una gran cantidad de explosivos", señaló Arnault. "Se está realizando la planeación con las FARC y el gobierno para extraer otros 380 en las próximas semanas, y seguirán más".

El enviado especial agregó que la ONU "tiene confianza en que para el 1 de septiembre se habrán hecho cargo de un gran porcentaje de los escondites de armas, fecha en que terminará la tarea de la misión de verificación de escondites de armas y en que la responsabilidad será del gobierno".

María Mejía Vélez, embajadora de Colombia ante la ONU, dijo al Consejo de Seguridad que la última entrega de armas abrió una nueva fase hacia el futuro.

Señaló que el gobierno está impulsando de manera acelerada nuevas leyes y está emitiendo muchos decretos para promover el desarrollo social y económico de las áreas afectadas por el conflicto, así como la reintegración social y económica de los rebeldes de las FARC.