El gran interrogante: ¿Recibió Liu Xiaobo atención adecuada?

En febrero el hermano de Liu Xiaobo desechó informes de que el premio Nobel de literatura podría estar enfermo en prisión. El lunes, sin embargo, circuló la noticia bomba: Liu tiene un cáncer de...

En febrero el hermano de Liu Xiaobo desechó informes de que el premio Nobel de literatura podría estar enfermo en prisión. El lunes, sin embargo, circuló la noticia bomba: Liu tiene un cáncer de hígado avanzado y fue trasladado a un hospital.

También circuló un video en el que la esposa de Liu le dice llorosa a una amiga que a esta altura no hay nada que hacer para salvar la vida del escritor.

La noticia conmocionó y enfureció a los partidarios de Liu y a activistas de los derechos humanos, que se preguntan si el preso político más conocido de China recibió atención médica adecuada en prisión o si las autoridades chinas dejaron que empeorase la condición del literato de 61 años.

Las cárceles chinas son conocidas por la mala salud de sus reos, la mala comida y las condiciones abusivas que imperan allí, y es común que el estado físico de una persona se debilite estando presa. Eso puede ser especialmente cierto en la pequeña ciudad del noreste del país donde Liu cumplía una condena a 11 años por incitar a la subversión.

Una enfermedad grave como un cáncer de hígado puede pasar inadvertida en la cárcel, aunque no se puede descartar que el gobierno haya desatendido a Liu a propósito, según Hu Jia, otro disidente que sufrió problemas de hígado estando preso.

“Dada su influencia y la cantidad de admiradores que tiene, es posible que Beijing no quiera que vuelva a la sociedad saludable, lleno de energía”, expresó Hu.

Hu pidió al gobierno que sea abierto y transparente en relación con la atención médica de Liu, quien se encuentra en un hospital de la ciudad de Shenyang, en el noreste, y no se ha comunicado directamente con nadie de su círculo.

No fue posible contactar a los administradores de la prisión donde estaba detenido para pedir comentarios. El martes había patrullas policiales estacionadas frente al hospital donde está el escritor en Shenyang.

Liu, crítico literario y ensayista, ya tenía una salud frágil cuando fue detenido y sentenciado a 11 años de prisión en el 2009, según su ex abogado Mo Shaoping, quien confirmó que el escritor estaba en el hospital de Shenyang.

El letrado, no obstante, dijo que no sabía del diagnóstico de cáncer, del cual se enteró apenas el lunes.

“Es de pensar que debe haber síntomas para detectarlo temprano y que una prisión responsable no descubriría un cáncer cuando está ya avanzado”, declaró.

En febrero circularon versiones de que Liu se había sometido a una tomografía, pero su hermano lo negó, según la Radio Libre de Asia con sede en Washington.

Los antecedentes del gobierno chino en el trato de los presos políticos no son los mejores.

Una cantidad no precisada de personas fallecieron haciendo trabajos forzados tras la fundación de la República Popular en 1949. El movimiento a favor de la democracia que tomó la plaza de Tiananmen en 1989 dio paso a una nueva ola de represión.

Más recientemente, Cao Shunli falleció en un hospital de Beijing en el 2014 después de ser detenida por su militancia a favor de la causa de los derechos humanos. Se cree que murió en parte porque las autoridades no le ofrecieron atención médica.

Al año siguiente, el lama tibetano Tenzin Delek Rinpoche murió en una cárcel china en la que cumplía una condena a cadena perpetua. Un año antes se la había negado la libertad bajo palabra por razones médicas. Su familia no tuvo acceso a sus restos ni a su historial médico.

Cuando el prominente abogado defensor de los derechos humanos Gao Zhisheng fue excarcelado en el 2014, apenas si podía caminar o hablar. Se recuperó, pero sigue bajo arresto domiciliario.

“Cada vez que uno sale de la prisión vivo, es una derrota para nuestros opositores”, declaró Gao en el 2015.

Partidarios de Liu pidieron que se le permita buscar tratamiento médico en el exterior, pero el gobierno del presidente Xi Jinping generalmente no permite que los disidentes salgan del país.

El vocero del ministerio de relaciones exteriores chino Lu Kang dijo que el caso de Liu es un asunto interno y exigió que se respete la independencia del sistema judicial chino. “Ningún país debe interferir con los asuntos internos de China a través de casos individuales”, sostuvo.

El disidente Hu dijo que era vital que el gobierno diese a conocer los nombres de los ocho oncólogos a cargo del tratamiento de Liu en Shenyang y que el escritor sea trasladado a Beijing lo antes posible, para que reciba el mejor tratamiento médico posible.

“No podemos aceptar la palabra del gobierno. Debemos estar en condiciones de juzgar si estas ocho personas están calificadas”, afirmó Hu. “Queremos asegurarnos de que Liu Xiaobo es visto por los mejores médicos en el mejor hospital y con el mejor equipo posible”.

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Tang informó desde Beijing.